Las claves de Lula contra el edadismo y su resistencia a los 81 años
El presidente electo de Brasil se consolida como el mayor símbolo de resiliencia y supervivencia política en América Latina sin pretender parecer más joven.

Partía con desventaja. La edad, la ausencia de renovación en el Partido de los Trabajadores, la pérdida de la primera vuelta de las elecciones frente a Bolsonaro y las encuestas en contra, daban poco margen al triunfo de Lula Da Silva. Sin embargo, a sus 81 años -cumplidos este 27 de octubre- el presidente electo de Brasil se consolida como el mayor símbolo de resiliencia y supervivencia política en América Latina.
A su edad, y como consecuencia de su larga vida, Lula carga con una mochila de pobreza en sus primeros años, un accidente laboral por el que perdió el dedo de una mano a los 18 años, la muerte prematura de seres queridos y la cárcel. Su triunfo reabre el debate sobre longevidad, liderazgo y la posibilidad de seguir construyendo proyectos a cualquier edad.
La trayectoria de Luiz Inácio Lula da Silva invita a revisar los prejuicios del edadismo. No se trata de exigir hazañas a las personas mayores, sino de reconocer su derecho a seguir siendo protagonistas de sus propias vidas.
Su edad -como ya ocurriera con Joe Biden en EEUU- fue un tema de debate público. A medida que se acercaba a los 81 años, sus adversarios utilizaron su longevidad para poner en duda su capacidad. Incluso una parte de la opinión pública más favorable a Lula cuestionaba el no haber sido capaz de tener un relevo pese a su edad avanzada.
"Un esfuerzo condenado"
Según comentó el propio protagonista en plena campaña, "hago un esfuerzo condenado, me levanto a las 5.30, me ejercito dos horas para parecer así de fortachón y, aún así, me llaman viejito".
Fuentes cercanas al equipo de campaña del presidente de Brasil desde España valoran que "parte del éxito -al margen de ser un animal político- consiste en no negar la evidencia. Nunca quiso parecer más joven, ni negar su intenso pasado a lo largo de los años". Según explican, "es mayor, con sus achaques, bajones en la salud, y sustos por enfermedades. Pero nunca lo ha tratado de ocultar".
Por su parte, el catedrático emérito de Política de la Universidad de Salamanca, Manuel Alcántara, explica a nuestro medio que "el triunfo electoral de Lula tiene tres aspectos que en mi opinión son relevantes. El primero, de carácter internacional, supone que se ha detenido la tendencia pro Escudo de las Américas registrada en los últimos procesos electorales registrados en los países de América Latina. El segundo tiene que ver con la existencia de un patrón de liderazgo "a la antigua usanza" (es decir, no configurado mediante los mecanismos actuales de publicidad) de Lula que logra mantenerse a lo largo del tiempo de manera inusitada".
Manuel Alcántara: "Solo se me ocurre comparar a Lula con Roosevelt"
Este experto en políticas de América Latina insiste en que "solo se me ocurre compararlo con F.D. Roosevelt. El tercero lo vinculo a la "cocina" perpetrada por el equipo de campaña de Lula a lo largo de las dos semanas que mediaron entre la primera y la segunda vuelta; creo que es algo que va a ser estudiado minuciosamente por la ciencia política y la comunicación por su brillantez y eficacia".
Añade Alcántara, sin embargo, que "no obstante del éxito electoral, el futuro inmediato para Lula va a ser muy complicado por su debilidad en el ámbito legislativo. Va a requerir de su parte una enorme pericia. El fantasma del juicio político a Dilma de hace diez años está ahí presente".
La capacidad de forjar alianzas improbables ha acompañado a Lula a lo largo de su carrera política. Buen ejemplo de ello, es que en 2022, eligió a Geraldo Alckmin como su compañero de fórmula, un exlíder del PSDB, de centroderecha, el mayor rival del PT durante gran parte de la década de 2000, que se había postulado y perdido contra Lula en 2006.
Lula además consiguió mejorar el perfil de Brasil en el exterior. Consiguió durante su segundo mandato profundizar lazos con países en desarrollo mientras mantenía relaciones con Estados Unidos y Europa, y ayudó a fundar el grupo BRICS junto con China, Rusia, India y Sudáfrica. En una cumbre del G20 en 2009, el entonces presidente estadounidense Barack Obama lo señaló ante otros líderes y lo llamó "el político más popular de la Tierra".
Mientras, no duda en mostrar en campaña vídeos en el gimnasio y contar su dieta equilibrada, con sus más de dos horas al día de ejercicio físico. Además, evita las cenas y se deja cuidar por su pareja Rosângela "Janja".



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