El secreto de la longevidad: más allá de la alimentación, el ejercicio físico y el poder adquisitivo
Vivir más y mejor tiene una pieza clave de la que se habla menos, pero es vital en las personas mayores.

La dieta equilibrada, el ejercicio físico, buenos hábitos de vida. Todo ello es importante para la longevidad y explica el envejecimiento activo. El dinero, sin embargo, tampoco es lo más importante para cumplir años con salud.
El rechazo social aumenta la muerte prematura en un 50%. Esto explica también que las personas tengan menos expectativas de vida cuando entran a vivir a una residencia de mayores. En ello coincide un estudio de Harvard sobre Desarrollo Adulto, la Organización Mundial de la Salud y los expertos en Geriatría y Gerontología.
Envejecer bien no solo depende de la genética, la alimentación o el ejercicio físico. Así lo confirma también en España el Centro internacional del Envejecimiento (CENIE). La calidad de nuestras relaciones sociales juega un papel fundamental en la salud y bienestar a lo largo de los años. Diversos estudios han demostrado que mantener lazos de amistad sólidos y relaciones interpersonales significativas puede contribuir a una vida más larga, plena y saludable.
Lo que realmente alarga la vida es sentirte conectado con los demás. Así lo demuestra este estudio de Harvard, que hace hincapié en que la calidad de las relaciones humanas es el factor más determinante para una vida larga y saludable, superando incluso a la dieta.
La conexión social, reducir el estrés y hábitos de vida social a los 40 años aumentan la salud física y mental a los 70. Eso explica la fortaleza que generan las redes de amigas entre las mujeres mayores. Y que cada vez sea más habitual encontrar en los viajes, el teatro o el cine a grupos de féminas de avanzada edad con ganas de disfrutar del momento que les toca vivir.
Envejecimiento saludable
El Estudio sobre Desarrollo Adulto comenzó en 1938 con cerca de 700 adolescentes. Algunos de ellos eran estudiantes de Harvard, otros vivían en los barrios más pobres de Boston.
Robert Waldinger, profesor de psiquiatría de la Universidad de Harvard y maestro zen, es el cuarto director del estudio. Además, es coautor de un nuevo libro sobre las principales conclusiones del estudio que se titula The Good Life (Una buena vida). En su trabajo destaca la prueba de la investigación sobre que las personas mejor relacionadas y acompañadas tienen más calidad de vida y más opción de un envejecimiento saludable.
Además, otros expertos españoles en materia de longevidad, como Mayte Sancho, hoy directora general del Imserso, destacan también que las conexiones sociales tienen un impacto directo en nuestra salud física y emocional. La soledad y el aislamiento, por el contrario, se han asociado con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, deterioro cognitivo y depresión. En cambio, las personas mayores que mantienen relaciones de amistad activas tienden a experimentar menos estrés, una mayor autoestima y una mejor calidad de vida en general.
Por una vida más larga y en compañía
La Organización Mundial de la Salud (OMS) también insiste en este aspecto fundamental para una envejecimiento saludable. Así, la Comisión sobre Conexión social publicó su informe mundial, en el que revela que una de cada seis personas se ven afectadas por la soledad, lo que conlleva repercusiones importantes para la salud y el bienestar. Se estima que la soledad está ligada a 100 muertes cada hora. Las conexiones sociales fuertes pueden llevar a una mejor salud y una vida más larga, afirma el informe.
Hemos conseguido vivir más, pero también es posible vivir mejor. Y las relaciones en el barrio, en la familia, con los amigos y los vecinos mejora la calidad de vida de las personas mayores y prolonga su longevidad.

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