Las mujeres mayores son las que más consumen pero tienen menos visibilidad
Los informes e investigaciones de la Economía del Envejecimiento tienen una cuenta pendiente con las féminas de más edad que consumen más que los hombres de su generación y el doble que los jóvenes.

Numerosos informes e investigaciones ponen en valor la capacidad de mover y reforzar la economía de los sénior. Sin embargo, es casi inexistente cuando se habla de mujeres mayores. Ellas, las que más consumen, mucho más que los hombres de su generación y el doble que los jóvenes, siguen sin tener la visibilidad necesaria. El edadismo también actúa en estos ámbitos.
Con el envejecimiento de la población española, gran parte de la estabilidad financiera depende del colectivo senior. Pero especialmente de las mujeres, aunque apenas se refleje en los estudios. Una sola persona mayor de 55 años gasta de media 13.511 euros al año en consumo privado, por encima de la media nacional de 12.088 euros.
Como ya destacó Público en esta sección de La Buena Vida, el informe Ingresos y gastos de los hogares españoles por edad y género, del Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación Mapfre y la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), señala que el consumo por persona se mantiene plano hasta entrados los 50 años, cuando inicia una tendencia creciente.
Si los mayores consumen más y de mejor calidad, como demostró el informe del Centro Internacional del Envejecimiento (CENIE), sobre la Economía del Envejecimiento, gran parte de esas iniciativas de consumo -la compra, los viajes, los regalos, la ropa- es decisión de una mujer mayor. Justo a las que más se invisibiliza.
Las mujeres mayores, garantes de la economía
El estudio Mujeres mayores: el impacto del machismo y el edadismo en su vida y sus derechos humanos, de la Fundación HelpAge International España, refleja que vivir más años no implica que las mujeres tengan una mejor calidad de vida.
Este informe destaca que el menor acceso a los recursos, contar con un nivel adquisitivo más bajo, asumir tareas de cuidados sin contar con apoyos o tener peores diagnósticos médicos (debido, en gran parte, a los sesgos de género en la medicina y a una menor investigación aplicada en procesos de diagnóstico y curación) son algunos de los factores que inciden en la salud y el bienestar de las mujeres mayores. Al mismo tiempo, se invisibiliza su fortaleza, como consumidoras, cuidadoras y garantes de la economía.
Encarna Rodríguez Blasco, una octogenaria que vive sola en un municipio de Madrid, con una red de amigas que fortalece su independencia, su autoestima y su capacidad para disfrutar de los placeres de la vida, explica a Público que "siempre estamos al margen en todo lo que no sea temas sociales, como si no fuéramos nosotras dueñas de nuestra economía, como si no decidiéramos qué consumimos, dónde compramos, los criterios para viajar con calidad y, desde luego, qué compartimos con nuestros hijos e hijas y con los nietos y nietas". Si esto dependiera de los hombres -afirma-, "se iban a enterar".
Por su parte, la presidenta de la Asociación de Mujeres por un Envejecimiento Saludable (AMES), Mariqueta Vázquez, explica a nuestro medio que "si vas al teatro, al cine, a conciertos que no sean las últimas tendencias para jóvenes, hay mayoría aplastante de mujeres mayores". Insiste en que "muchas con edad avanzada vivimos solas, somos al fin dueñas de nuestro destino y hacemos lo que nos da la gana, incluso gastar y consumir"
Vázquez reivindica que "se debería evaluar lo que las mujeres mayores aportamos a la economía". Así, recuerda que "seguimos siendo cuidadoras, vamos a los talleres y cursos de formación, viajamos con amigas y generamos muchos puestos de trabajo que se derivan de nuestras demandas".


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