De asesinato a homicidio: por qué ha cambiado Igualdad la manera de nombrar los crímenes machistas
La Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género ha cambiado el término por recomendación jurídica. Reconocen a 'Público' la pérdida de valor simbólico y avanzan que están estudiando alternativas.

Madrid-
En el mes de enero de 2017, la fiscal de violencia sobre la mujer Susana Gisbert Grifo se preguntaba ¿Por qué lo llaman muerte cuando deben decir asesinato? La escritora hacía alusión a una serie de artículos publicados a raíz del asesinato de una mujer por violencia de género. La mayoría de los titulares por aquellos días eran, según refería Gisbert en su columna para Tribuna Feminista, del siguiente cariz: "Muere una mujer degollada y detienen a su expareja". "Como si una cosa y otra no tuvieran nada que ver, y como si lo del degüello pudiera deberse a un accidente. ¿Costaba tanto emplear el verbo 'matar', o el más contundente 'asesinar'?. No lo creo", criticaba.
El crimen machista que había hecho estallar la indignación de Gisbert no es el único caso. Los titulares y la terminología supuestamente neutrales son más que frecuentes cuando se trata de comunicar las violencias contra las mujeres y las infancias. Pero el lenguaje, como señala Anna María Fernandez Poncela en Violencia hacia las mujeres en el lenguaje: género gramatical, estereotipos y narrativas "es un molde y en su seno se nace a la cultura y a la vida en relación, toda vez que refleja a la sociedad y la cultura de la que forma parte". Es decir, "construye las maneras de entender e interpretar el mundo, trasmite conocimientos y experiencias".
Las instituciones públicas tienen todo esto en cuenta, por eso cada vez que una mujer o una criatura es asesinada en España por violencia de género, machista o con fines vicarios, la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género lo comunica con una alerta a través de sus canales de comunicación, como lo son las redes sociales. Les abre, de esta forma, un espacio tal como ocurre en su página web, donde se rememora, se contabilizan y se estudia cada asesinato.
"Estamos recabando datos del asesinato por presunta #ViolenciaDeGénero" o "Estamos recabando datos del asesinato por presunta #ViolenciaVicaria", alertaba la Delegación. Al menos hasta este 23 de febrero, cuando ha empezado a utilizar el término "homicidio": "Confirmamos los homicidios por presunta #ViolenciaDeGénero de una mujer de 28 años en la provincia de Navarra y de un menor de 10 años en la provincia de Santa Cruz de Tenerife, ambos el pasado 20 de febrero".
"Duda ¿Por qué el gobierno ha pasado en tres días de hablar de asesinatos a homicidios? (Son los mismos dos casos: una mujer acuchillada, y un niño de 10 años presuntamente asesinado por su padre con un machete de 60 cm)". La magistrada Victoria Rosell hacía esta reflexión desde su cuenta de X (antes Twitter) este martes.
"En una semana negra, con ASESINATOS MACHISTAS, -cuatro mujeres y dos casos de #violenciavicaria- y dos tentativas de #feminicidio @DelGobVG elige dar un paso atrás para regocijo de los negacionistas, cambiando la terminología y calificando estos crímenes de 'homicidios'. (El asesinato se considera una forma agravada del homicidio). ¿Desconoce @IgualdadGob el concepto FEMINICIDIO? ¿Cómo pueden luchar contra la #ViolenciaMachista si no son capaces de reconocerla? A las mujeres los hombres de su entorno las matan por ser mujeres, normalmente en sus hogares, donde deberían sentirse más seguras. ¿No ven la elvosía?", reprochaba este jueves el colectivo Feministes de Catalunya.
El Ministerio de Igualdad ha explicado que este giro responde a "recomendaciones" jurídicas. Cierto es que jurídicamente hablando no es lo mismo un "asesinato" que un "homicidio". El Código penal considera asesinato cuando una persona mata a otra con alevosía, ánimo de recompensa, pecio o promesa, ensañamiento, aumentando deliberada e inhumanamente el dolor. Pero, ¿considera el departamento de Ana Redondo que el peso que tiene el hecho de hablar de asesinatos se diluye al hablar sencillamente de homicidios? Desde Igualdad reconocen a Público su valor y por eso están ya estudiando alternativas para un cambio que -señalan- no es definitivo.
En el libro A vueltas con la violencia, la directora del Centro de Estudios de Género (UNED) Teresa San Segundo insiste en que la terminología es fundamental en la aproximación, comprensión, prevención y erradicación de la violencia machista. Según cómo se nombre a esa realidad tantas veces condenada al oscurantismo, se puede terminar minimizando la gravedad de la situación que encierra. Al igual que San Segundo pone el acento en la violencia de género y en todas esas denominaciones al estilo de "violencia doméstica" que desvían la violencia de su origen, y la desconecta del sistema patriarcal y machista; los feminismos llevan años reclamando que se reconozca que "No son muertas, son asesinadas".

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