Opinión
Adiós al mirlo blanco del PP: Moreno ya depende de Vox

Directora corporativa y de Relaciones institucionales.
-Actualizado a
El presidente andaluz en funciones fue el primer candidato autonómico del PP que pactó con Vox para poder gobernar, Andalucía en su caso y después de más de 36 años del PSOE en la Junta. Tras esas elecciones de 2018, y quedando por detrás de un PSOE ganador pero muy tocado, Juanma Moreno pactó con Ciudadanos y Vox y fue investido presidente en enero de 2019. No tuvo complejo alguno en asumir los postulados de la extrema derecha, pero casi cuatro años después, los siguientes comicios le dieron la mayoría absoluta. Comenzaba la era Moreno en Andalucía y, al mismo tiempo, el crecimiento de la ultraderecha en España alimentada por la ola internacional de los nuevos fascismos. Casi todo apuntaba -sobre todo las encuestas- a que el presidente andaluz mantendría la mayoría absoluta este domingo y se libraría de pactar con Vox para mantener el gobierno de Junta.
No ha podido ser y Moreno Bonilla ya es solo un líder territorial más del PP que tiene que pactar (otra vez) con la ultraderecha para mantener el poder de la Junta; como la de Extremadura, el de Aragón o el de Castilla y León; como todo apunta a que tendrá que hacer Alberto Núñez Feijóo si en las generales de 2027 gana sin mayoría absoluta. Ante la opinión pública, el líder del PP andaluz era el moderado, el mirlo blanco que renegaba de la ultraderecha en su discurso, que se distanciaba de Isabel Díaz Ayuso, que mantenía las formas democráticas sin sumergirse en el discurso cada vez más desatado de la dirección nacional del PP. En esa estrategia basó Moreno Bonilla su campaña, sorteando las críticas a sus políticas de recortes de los servicios públicos y beneficios fiscales a los ricos que le unen a su partido y que le reprochaban el PSOE y los dos partidos a su izquierda, Adelante Andalucía, por cierto, que marca un camino claro a todos los partidos de izquierdas: territorio.
El PP de Andalucía tiene que pactar con la ultraderecha para gobernar y pactar con Vox significa aceptar lo que piden: Vox no negocia, Vox impone. Ayuso se frota las manos y Feijóo respira aliviado: su pacto con Santiago Abascal en 2027 para alcanzar La Moncloa tiene todos los avales internos. La democracia es lo de menos.
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