Opinión
2025 en siete fenómenos culturales y políticos

Por Guillermo Zapata
Escritor y guionista
Ocho cosas que, para mi, han sido claves para entender este año. No son las únicas, quizás no son las más importantes y desde luego el enfoque es puramente personal y cargado de subjetividad.
La Decadencia de EEUU
En un primer momento este epígrafe se llamaba "La Vuelta de Trump", pero creo que no está pasando sólo eso. Trump representa también el estertor en forma de ilustración oscura de lo que fue el centro del Imperio Global. Toda la presidencia de Trump se explica a través de dos ejemplos. El primero es una frase pronunciada en el capítulo 7 de la serie de terror Welcome to Derry: "El enemigo de los EEUU no está fuera, sino dentro". Esa idea, ese gobierno contra su propio pueblo y al servicio de unas oligarquías digitales y del racismos fundamentalista religioso, es la cara A de una cara B que se resume en "perder la carrera de la energía y la tecnología". Todo va de la competición con China. Todo va de apostar por la IA y el combustible fósil frente a la civilización solar de las renovables chinas.
Tres películas se han hecho cargo de esta bajada a los infiernos: Bugonia, Eddington y Una Batalla Tras Otra.
Una elección municipal nos ha hecho soñar a quienes amamos los Estados Unidos que esa decadencia tenía una salida progresista: La victoria de Zohran Mamnani es un mapa del presente inmediato.
Las movilizaciones por Palestina
El genocidio palestino no ha terminado, el pueblo palestino no es libre. Nettanyahu sigue libre. La impunidad es absoluta y tiene un aliado (quizás un siervo) en La Casa Blanca. Europa ha seguido siendo el fango en el que se han triturado los derechos humanos y las instituciones internacionales. Pero en algún momento entre septiembre y noviembre de 2025 todos los artífices y cómplices del genocidio sintieron que tenían que cambiar de método, sintieron que su legitimidad había saltado por los aires.
Quizás lo único bueno a nivel internacional este año ha sido esa breve pero intensísima revuelta de la sociedad civil internacional cuyos efectos han hecho crujir la sociedad española y puesto a la defensiva a los genocidas y sus amigos. No es suficiente, ni mucho menos. La táctica, de momento, les ha funcionado. Pero hoy ninguna izquierda del planeta que pretenda tener algo que decir puede hacerlo sin ponerse del lado de Palestina y durante un rato, un breve fragmento, mientras miles se organizaban para parar la vuelta ciclista a España, recordamos para lo que vale levantarse contra los tiranos.
La Gira Gigante de Bad Bunny
En el año en el que Oasis se ha reunido y ha hecho una gira triunfal, ha sido Bad Bunny quien ha roto el techo de la música en directo. Los 31 conciertos bajo el lema "No me quiero ir de aquí" en Puerto Rico son ya historia de la música a la altura de los Beatles tocando en el tejado de Apple Corps o del Tren colombiano de Mano Negra. El impacto de la gira "Debí Tirar Más Fotos 2025" se explica con las diez fechas que va a realizar en Madrid.
Si la gira de Oasis ha sido (con toda la legitimidad del mundo) una gira sobre lo que el Rock and Roll ha sido, la gira de Bad Bunny es una gira sobre el presente, sobre hoy.
K-Pop Demon Hunters
Cuando alguien cómo yo, un señor blanco que jamás ha tenido contacto profundo con el K-Pop se encuentra buceando en el fenómeno es por dos motivos, la explosión absoluta del mismo a nivel global y lo que esconden estos fenómenos que parecen irrumpir de la nada: el trabajo invisible de comunidades de fans, sobre todo mujeres muy jóvenes y comunidades LGTBIQ+ que han mantenido durante años y años el interés por el fenómeno a fuerza de foros, compartir contenidos, conversación propia en redes sociales y toda la fuerza de una comunidad. Todo ese trabajo invisible, toda esa conversación que ha tomado el mainstream al asalto ha generado un fenómeno que quizás tenga en Golden, la canción pop PERFECTA su expresión más acabada.
K-Pop Demon Hunters es, además, una película de animación fabulosa en un año en el que películas como Argo o la ganadora del Oscar, Flow, conectan el cine con la conservación de nuestros ecosistemas y el futuro de la tierra.
Silksong
La segunda parte del descomunal Hollow Knight ha llegado siete años después del lanzamiento de este. Silksong no es un sólo un videojuego fabuloso, sino el ejemplo de una forma de hacer diferente dentro de una industria entregada a machacar trabajadores y a la aceleración permanente.
Silksong se ha hecho despacio, muy despacio. Tan despacio cómo ha necesitado Team Cherry, el estudio que lo ha puesto en marcha, para dejaro perfecto. En ese tiempo no ha ha habido una comunicación constante, anuncios, previews, peaks. Nada. Ha habido silencio y trabajo. El estudio tampoco se ha puesto a desarrollar veinte juegos aprovechando el éxito de su primera propuesta, ni ha crecido como un loco ni ha pretendido competir con los grandes. Han usado el dinero que ganaron con Hollow Knight en comprar tiempo para ellos, cómo bien explica el canal de Youtube Glitch Cultural, que hizo un excelente resumen de la importancia del juego.
La vuelta del espíritu
El Lux de Rosalía, el vía Crucis de beats de la rave de Sirat, las dudas religiosas de Los Domingos, pero también la transformación profunda de lo que significa ser humano que series como Severance y Pluribus nos indican ya que el espíritu ha vuelto. Los problemas a los que se enfrenta la humanidad han perdido escala humana, desde el cambio climático a la Inteligencia Artificial y la reacción primera, aunque diversa y múltiple, ha sido un repliegue hacia adentro. A las preguntas del espíritu. El debate sobre la vuelta de unas supuestas nociones religiosas o un especie de neo conservadurismo se queda muy corto para el alcance de las transformaciones. Decía Chestertón que lo malo de los ateos no es que no crean en dios (el cristiano) sino que creen en lo que les echen. Y este año hemos visto un hambre de creencia que no está en las instituciones o la política, sino en lo íntimo, el encuentro cercano, la duda y el éxtasis. De todo ello yo me quedo con la Carol Sturka de Pluribus, porque en vez de un lánguido desvanecerse quiere un lanzallamas.
La Muerte de Robe Iniesta
Aunque sucediera muy a final del año, la muerte de Robe Iniesta hizo emerger un luto colectivo en forma de homenaje que tenía su dimensión más bella precisamente en que todos decíamos lo mismo. La singularidad de un artista colosal lo que nos recordó es, precisamente, que lo que nos une son experiencias compartidas. Que no es casual que cada profesor de música de cada colegio público de nuestro país se grabara esa semana cantando Ama y Ensancha el Alma con los críos de su clase. La cultura popular es precisamente eso: sobrevivir en las gargantas del público de una orquesta de pueblo, en un reel de instagram, en el recuerdo de una noche de borrachera, en la canción punk que ahora le cantas a tus hijos para que se duerman. El poder del arte.

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