Opinión
Angela y Mariano, idilio wagneriano
Por David Torres
Escritor
La noticia de un posible idilio entre Angela Merkel y Mariano Rajoy va camino de desbancar al romance entre Isabel Preysler y Vargas Llosa, la gran historia de amor del verano. Una bucólica foto de ambos dirigentes caminando juntos, pero no revueltos, a orillas del lago Scholss ha hecho rabiar a los paparazzi de la prensa rosa, quienes se pasan horas en posturas inverosímiles, colgados bocabajo en una buhardilla enfocando el escote de una famosa, y no consiguen la nitidez de ese paseo al sol donde hasta se oyen de fondo los violines. Es verdad que no se tocan las manos ni el pelo y ni siquiera se rozan los dedos, pero se miran uno a otro con la complicidad de un tenor y una soprano sobre las tablas.
En efecto, la música y el lenguaje gestual lo dicen todo, porque no hay ningún otro lenguaje que compartan la canciller alemana y el presidente español. Ella no habla castellano y Mariano no habla otra cosa, excepto, tal vez, gallego en la intimidad. La poesía tampoco es el terreno común de ambos, por muy pastoriles que salieran en la foto. A lo mejor Merkel ha leído a Rosalía de Castro en su dulce lengua original, románica y romántica, aunque no parece probable. En cuanto a Mariano, le citan a Hölderlin y a Goethe y llama corriendo al Marca para que le repitan los últimos fichajes del Borussia.
De hecho, si de algo hablaron durante la larga sobremesa de seis horas, fue de fútbol, una de las pocas actividades, aparte del sector servicios, donde españoles y alemanes pueden trabajar juntos. Mariano alabó las virtudes de Toni Kroos en el centro del Real Madrid y Merkel comentó que Guardiola quizá no sea el entrenador indicado para el Bayern de Munich. No matizó si por culpa de su sistema de juego o por sus afanes nacionalistas, que lo mismo va Guardiola y proclama Baviera república independiente. Pero no hay otra manera de aguantar seis horas con Mariano más que desconociendo el idioma, bebiendo vino tinto y hablando de fútbol. Al final, cuando la cosa se volvió tragicómica, los traductores trabajaron de lo lindo para traducir este parlamento wagneriano al gallego con subtítulos: "Eres fuerte y resistente, Mariano; es bueno para España y para Europa que tú ganes las elecciones: debes ganar". Parecía Brunilda animando a Sigfrido poco antes del Götterdämmerung.
Al mismo tiempo, en la otra punta de Europa, Felipe González y Artur Mas rompían por carta con mucho rencor, mucha labia y muchos circunloquios en lugar de pagar cada uno un anuncio por palabras. Felipe también se puso wagneriano y citó a Hitler, mientras que Artur se puso cursi y citó el refranero español, hablando de Catalunya en primera persona del singular, como si fuese Maradona pasado de rosca. Hablan el mismo idioma pero sin entenderse, justo al contrario que Angela y Mariano, que no hablan ni papa y se entienden cantando, como Tristán e Isolda.
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