Opinión
Un año más de machismo
Periodista
-Actualizado a
Balance del año. Empezamos 2025 con un interrogatorio (archivado) a Elisa Mouliáa, y aquel: "¿No será que usted quería algo con ese señor, y al no corresponderle por eso ahora le denuncia?". Y acabamos diciembre con las fotos de niñas con Epstein y el presidente de Estados Unidos, y los relatos de violaciones. También ha sido el año con una forense en el banquillo por frases a víctimas de agresiones como "no sabemos si salió con bragas porque ahora es la moda, salir sin bragas. ¿Tú sales así vestida? Mona, lo que te ha pasado es que estabas borracha, te has sentado a hacer pis y te has quedado dormida".
Junto a Trump, vimos otro nuevo capítulo de la mentira de los hombres denunciados arruinados de por vida. Un Dani Alves absuelto tras cambiar cinco veces de versión, pero convertido en predicador y que prevé comprar un club para volver a jugar. Un Rubiales convertido en escritor de éxito por medios españoles, rentabilizando la sentencia. O un Boateng en brazos del Barça, aun condenado por agredir a su pareja. Pero los más anónimos también tuvieron suerte, como un violador en Navarra con cinco años menos de cárcel porque la menor de 13 años a la que agredió, decía el juez, no aparenta esa edad. O el exmarido con querella archivada porque un juez no cree que una médica pueda ser víctima de violencia machista.
También ha sido el año de la sexualización de las mujeres en el genocidio de Gaza o el los retos de "sexo con 500 hombres en seis horas" en Only fans, de Annie Knight, que acabó hospitalizada por una hemorragia. Todo aderezado con el avance de la ultraderecha, el marketing de las tradwives para mandarnos a casa, influencers vendiendo que con Franco las mujeres vivían mejor, el invento del síndrome posaborto, el descubrimiento de que los incels matan a mujeres gracias a una serie (cuando el feminismo lo había advertido), el del señalamiento a las que rompen su silencio como Mar Flores o Antonia Dell’Atte, o el de la desinformación de las denuncias falsas, porque todo esto es rentable.
No queda la cosa aquí: el 2025 del MeToo de la política, la vergüenza de las conversaciones de Ábalos y Koldo y las prostituidas, el bochorno de los negacionistas que solo son feministas si hay denuncias en el PSOE, el del rechazo a una ley abolicionista contra puteros, el de las lecciones hipócritas de los que tienen un historial de machismo antológico o los que van y hostigan a las feministas hasta callarlas.
También el año de los fallos en las pulseras antimaltrato, el aumento de un 22% de mujeres que no quiere declarar contra su agresor por miedo, el de 15 violaciones al día (una cada hora y media), el de 579 denuncias diarias de media, el de las más de 45 asesinadas según los datos del ministerio, más de 90 según los datos de Feminicidio. Varias de ellas, con denuncias en VioGén, sin protección y sin condena de sus agresores. Y a esto, niños y niñas asesinados por sus padres como Nadia, con cinco años, o Samuel, con dos. Un injusto resumen del máximo horror.
No olvidamos, pero faltan páginas y minutos para dimensionar la carga de violencia que soportan las mujeres en España… Imaginen si narramos el resto del planeta. Esto ante los ojos de todo el mundo. Que 2025 quede registrado como un año más de la impunidad del machismo, que puede hasta matarnos sin grandes alarmas. Y empezamos 2026 con el temor de que en 365 días volveremos a contar lo mismo o peor. Porque el terror es que parezca que nadie quiera pararlo.
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