Opinión
Ayuso linda y querida

Por David Torres
Escritor
Puede parecer un chiste, pero la Casa Blanca publicó un video de Donald Trump diciendo en bucle winning durante más de una hora. Podía haber sido peor, podían haberlo grabado lanzando un eructo o tirándose un pedo. Lo pensaron un momento, aunque luego se dieron cuenta de que nadie iba a notar la diferencia. Con esta oda minimalista tal vez los asesores pretendieran despejar la duda de si el país lo está dirigiendo un loco, un payaso, un idiota o una máquina de tabaco. En sus ratos libres Clinton tocaba el saxo, Nixon el piano y el clarinete, Jefferson el violín, pero Trump es un hombre-orquesta empeñado en improvisar una ópera sobre sí mismo a tiempo completo. Había que intercalar un intermedio cómico entre la parodia de atentado de la semana pasada y el bombardeo de la próxima. El caso es mantener a la peña ocupada y darle su ración diaria de ganchitos.
Es la misma estrategia que sigue la Comunidad de Madrid, que no deja pasar un día sin noticias de Ayuso. Se trata de liarla parda en directo y en diferido, por tierra, mar y aire, y para eso nuestra hiperactiva presidenta no necesita un video en bucle diciendo "libertad" durante más de una hora, porque ya lleva ella repitiéndolo como un loro seis años y pico. Al igual que el loro, Ayuso no sabe muy bien lo que dice, pero eso tampoco importa mucho siempre que salga en los papeles luciendo modelitos y comiendo fruta a dos carrillos. La penúltima panzada de peras al vino se la pegó el sábado en Telemadrid, cuando dijo que, por culpa del Gobierno la gente ya no quiere tener casas y se las quita de encima. Un poco más y dice que 7.291 ancianos se habían quitado de en medio para dejar plazas libres de aparcamiento.
Ayuso ha aterrizado en México después de preparar el terreno durante una campaña previa en la que aseguró que el país entero es un "narcoestado" y que el Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum es una dictadura al estilo cubano. A lo mejor quería que le hicieran casito y que la devolvieran de una patada a Madrid, después de explicarle que ella viene de un narcopartido financiado ilegalmente desde tiempos remotos, heredero directo del franquismo, con una tesorería petada de delincuentes y un presidente que solía veranear en el yate de un narco. También podían haberle mencionado los incontables negocios sucios de familiares, amigos y novios, por no hablar de sus numerosas triquiñuelas a favor de la sanidad privada madrileña. Pero la primera sorpresa la tuvo al bajar del avión y descubrir que en México hablan castellano, igual que se sorprendió a los veinte años, cuando se bajó de otro avión en Quito y descubrió que allí no todo el mundo hablaba quechua.
La segunda sorpresa consistió en que, pese a todas sus provocaciones y mamarrachadas, en México no le hacen ni puto caso. Ayuso se encontró con que la misa que quería celebrar en homenaje a Hernán Cortés fue cancelada en el último minuto porque a la Arquidiócesis mexicana no le apetecía hacer el ridículo. Si la hubieran avisado con tiempo, podía haber montado una ceremonia alternativa con predicadores evangelistas y un combate de lucha libre. La derecha mexicana en bloque también decidió correr un tupido velo respecto a la visita de la dirigente madrileña, toda ella salvo la alcaldesa de Cuauhtémoc, Alessandra Rojo de la Vega, que no supo cómo zafarse del abrazo. La verdad, daba entre vergüenza y asco escuchar a uno de sus escuderos, el escritor Juan Miguel Zunzunegui, cuando dijo que le encanta que hablen de genocidio: "Entonces, ¿para qué hicimos hospitales?" Con cerca de tres millones y medio de indígenas muertos entre plagas y masacres sólo durante los dos primeros años de la Conquista, más los cerca de veinte millones que fueron palmando en siglos posteriores, daba palo explicárselo al buen hombre.
Para terminar de arreglarlo, Ayuso viene acompañada por otro gran embajador cultural, Nacho Cano, aunque al menos ha tenido el detalle de no traerse también a Bigote Arrocet. Nacho Cano explicó que el mestizaje es un producto de la evangelización, toda una novedad historiográfica, ya que antes se pensaba que más bien era un producto de la violación. "Sin Cristo no habría cristianismo y sin Cortés no habría México, eso es así" dice el canario flauta de la presidenta en un alarde de diplomacia que reivindica a Cantinflas. Lástima que la presidenta Sheinbaum pasara olímpicamente de Ayuso porque Nacho Cano les podría haber cantado a pelo Mujer contra mujer.
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