Opinión
Ceuta: gestiona como puedas

Por David Torres
Escritor
En Astérix en Bretaña, la estrategia de Julio César consiste en atacar a diario a las cinco de la tarde, porque a esas horas los británicos se dedican a tomar el té, y luego los sábados y domingos, porque los fines de semana descansan. Se conoce que Putin, la CIA y el Mossad emplearon una táctica similar cuando decidieron movilizar a 72.000 mil personas para que cruzaran la frontera con Ceuta a finales de julio, aprovechando que el gobierno de Sánchez tomaba vacaciones y que en España las vacaciones de verano son sagradas. Un mes después, la ciudad sigue estancada en un caos absoluto y menos mal que Putin, la CIA y el Mossad no aprovecharon también la hora de la siesta, una siesta tipo Cela (de las de padrenuestro, pijama y orinal) que se alarga treinta y tantos días.
“Si se ha llegado tarde, que se ha llegado tarde, mis disculpas” decía la ministra Margarita Robles la semana pasada. “Si los ciudadanos de Ceuta se sienten abandonados, angustiados, solos y tristes, es porque algo habremos hecho mal”. Aparte de lo que se ha hecho mal, que es casi todo, está también lo que no se ha hecho, que es prácticamente nada. Este acto de contrición venía a poner cabeza abajo el exacerbado optimismo de Mónica García, Félix Bolaños y Ángel Víctor Torres, quienes por poco no se cuelgan una medalla. Explicada entre siesta y siesta, la postura oficial del gobierno, es que todo sucedió por culpa de unos bulos que acabaron rodando como aludes y que en Marruecos, pobrecillos, no son responsables de nada. El ministro Marlaska especificó que no había ningún dato que hiciera prever el maremoto humano que se les venía encima, por lo que se deduce que esas 72.000 personas bien brotaron de repente del mar, bien crecieron debajo de unas piedras, bien las sembraron Putin, la CIA y el Mossad por generación espontánea.
Elma Saíz, ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, ha llegado a decir que “Ceuta es hoy el corazón de España”, una metáfora bien arriesgada no ya por el infarto de miocardio que lleva semanas sufriendo la ciudad entre agresiones, hurtos, vandalismo y violaciones a menores, sino porque el corazón se encuentra a la altura del dedo gordo del pie -y no sólo en el aspecto geográfico. De tobillos para abajo, Sánchez tiene una relación bastante extraña con Marruecos, no digamos con el pueblo saharaui, y a su regreso de las vacaciones veraniegas declaró que, aparte de lo bien que ha gestionado su gobierno una crisis migratoria sin precedentes, él también tiene derecho a disfrutar de unas tranquilas vacaciones veraniegas.
Ciertamente, la gestión gubernamental en Ceuta ha consistido, más que nada, en la erección de un piloto automático hinchable al estilo del de Aterriza como puedas. De hecho, si se fijan bien, el piloto automático hinchable de Aterriza como puedas sale clavado a Pedro Sánchez. Da la impresión de que en Ceuta se hubiera aplicado la misma selección natural que empleaba Franco para solucionar problemas: están los que se solucionan solos y los que no se solucionan de ninguna manera. Esta desidia estacional podía haber significado la caída definitiva de Sánchez, si no fuese porque sus enemigos, una vez más, tienen tan poca vista y tan poco tacto que no saben refrenarse a la hora de dejarle que se pegue la hostia él solo. Más bien lo empujan tan fuerte desde la derecha y la ultraderecha, entre declaraciones racistas y llamadas al pogromo, que el tentetieso Sánchez vuelve a colocarse a los mandos. Así lleva media legislatura, gobernando a empujones.
Vito Quiles, Rubén Gisbert y Alvise Pérez fueron los primeros en ir a armar follón a Ceuta y lo que hicieron, sin querer, fue darle aire al muñeco hinchable Sánchez, que estaba ya bastante arrugado. Abascal y Aznar se turnaron también a soplar en el pitorro, mientras que Feijóo sopló un par de veces y todavía le queda fuelle para una tercera. Marcos de Quinto acudió a hacer botellín en un yate y al día siguiente Ana Rosa Quintana, en riguroso directo, trasladó Ceuta a Europa. De momento, Pedro Sánchez no tiene previsto presentarse en el pifostio que hay montado, ni siquiera tiene previsto enviar a su muñeco hinchable, aunque dijo que el rey Felipe VI viajará allí en un futuro próximo. Se trata de un anuncio de pronóstico reservado que la Casa Real se apresuró a desmentir, porque al monarca marroquí le molestan mucho estas visitas sorpresa y porque las vacaciones del rey español son más bien indefinidas. En cuanto se den las condiciones, puntualizó Sánchez, o sea en cuanto los migrantes se cojan vacaciones los fines de semana y las turbas ultras paren a tomar el té a las cinco de la tarde.

Comentarios de nuestros socias/os
Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.