Opinión
¿Por qué la derecha quiere tumbar a este gobierno?

Por Bruno Estrada
Economista
-Actualizado a
La animadversión de la derecha política contra el gobierno de coalición progresista del PSOE y Sumar está alcanzando dimensiones bíblicas. Y eso que ya vimos en su momento la fuerte ofensiva desplegada por las diferentes cabezas, mediática, política, económica y judicial de la Hidra de la Derecha contra los gobiernos de Felipe González y Rodríguez Zapatero. Creo que estos dos gráficos resumen de forma muy evidente las razones profundas de esa animosidad.
Este primer gráfico resume en un dato incuestionable, el peso que tiene la Remuneración de los Asalariados en el PIB, los resultados de las políticas económicas, laborales y sociales aplicadas por el gobierno progresista desde 2020-cuyo hito más relevante fue la reforma laboral de 2022-, que han ofrecido un nuevo marco de estabilidad económica y laboral, un reequilibrio en la negociación colectiva entre empresarios y sindicatos, así como una consolidación de nuestro Estado del Bienestar, aunque aún es más reducido que el de otros países europeos.
No todas, pero la mayor parte de esas importantes medidas fueron fruto del acuerdo entre las organizaciones empresariales y sindicatos, el consenso y el dialogo social volvieron a ser la norma por parte del gobierno: las fuertes subidas del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) adoptadas a partir de 2020; los seis acuerdos alcanzados durante la pandemia en relación con la agilización de trámites para aprobación de Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) que salvaron más de tres millones de puestos de trabajo y cientos de miles de empresas (una política a la que se destinaron más de 40.000 millones de euros de presupuesto público); la nueva legislación laboral desarrollada sobre igualdad de género, teletrabajo, sistema autónomo de solución de conflictos, trabajadores de plataforma y Seguridad y Salud en el Trabajo; también se han producido varios acuerdos que han supuesto una sustancial mejora de las pensiones y la garantía de la sostenibilidad financiera del sistema público para las dos próximas décadas.
Todo ello ha supuesto un cambio de paradigma en la creación de empleo, con unos volúmenes de generación inusitados hasta ahora en nuestro país. En España se han creado 3,4 millones de empleos entre 2018 y el segundo trimestre de 2025. Asimismo la temporalidad, según la EPA, se ha desplomado, en el segundo trimestre de 2025 era solo un 15,4%, casi la mitad de los elevados porcentajes alcanzados en 2017 y 2018, un 27,4%. El gobierno de izquierdas ha creado muchas más oportunidades que los gobiernos de derechas, repartiendo la riqueza a la vez que se anatema, un anatema para los talibanes neoliberales.
Por primera vez en España en una situación de crisis económica la Remuneración de los Asalariados creció en porcentaje del PIB pm, algo insólito en nuestra reciente historia económica, pasando de un 46,6% en 2019 a un 50,2% en 2020. Ya en plena fase de recuperación económica, en 2024, la Remuneración de los Asalariados ha alcanzado el 48,6% del PIB, dos puntos por encima del porcentaje anterior a la crisis generada por el COVID-19.
Asimismo, la recuperación de la política industrial vivida en el último lustro, financiada en gran medida con Fondos Europeos, está dando lugar a una transformación sin precedentes de nuestro tejido productivo hacía una “economía de la innovación”. Tanto o más importante que las cifras de creación de empleo, es el hecho de que el 60% del empleo generado se haya concentrado en sectores intensivos en conocimiento, en ocupaciones técnicas y de alta cualificación.
Y que esta mayor cualificación del nuevo empleo generado ha sido transversal a la mayoría de las ramas de actividad, extendiéndose incluso a sectores donde antes las ocupaciones técnicas tenían un peso muy reducido. Estos datos “de flujo” están suponiendo una lenta pero constante mejora de la composición, “el stock” del empleo, las ocupaciones técnicas han pasado en cinco años del 29,4% al 32,4% del empleo asalariado, y las ocupaciones elementales han bajado del 15,2 al 14% del empleo total.
Sin que estos positivos datos nos hagan olvidar que es necesario profundizar en el Estado del Bienestar de nuestro país, y particularmente en lo referido a las políticas públicas de vivienda que hagan que esta se contemple como un derecho, y no un bien de inversión, lo que está dificultando el acceso a la vivienda a las generaciones más jóvenes, a la vez que está generando una clase rentista.
Algo muy diferente a lo que sucedió tras la crisis financiera de 2008-2009 y, sobre todo, tras las posteriores políticas de austeridad fiscal y devaluación salarial aplicadas por el gobierno del Partido Popular a partir de 2012, que supusieron que el porcentaje de la Remuneración de Asalariados cayera tres puntos, desde un 48,2% en 2011 hasta un 45,1% en 2017, generando precariedad y pobreza durante casi una década.
La derecha, y sobre todo económica quiere quitar de la retina y memoria de los españoles la realidad de que cuando la izquierda gobierna mejorando la situación económica de los trabajadores se crea más riqueza.


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