Opinión
Derecho a la huelga y ética sanitaria pública

Por Antonio Vergara de Campos
Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública (ADSP) y miembro de las Mareas Blancas de la Provincia de Cádiz.
Todo lo que defiendo con total convencimiento y de forma pública lo hago en base a experiencias vividas y no a lecturas solamente. Los que tenemos la provecta edad que tengo y hemos crecido en España, hemos vivido la evolución de una dictadura a una democracia (imperfecta, desde luego, pero democracia), hemos vivido una sociedad sin libertad individual ni colectiva, sin derechos humanos ni ciudadanos, sin cultura, es decir, un horror. Los que añoran una dictadura o son poco humanos o no saben lo que proponen.
El que haya sido sanitario en la pública, ha vivido un desastre como era la época de la Seguridad Social (sólo atendía a los que cotizaban) y la Beneficencia (vergüenza, parece que hablamos de épocas medievales pero existía hasta 1982). Participamos activamente en la creación de un Sistema Sanitario Público, que, aun estando en una evolución inicial (30 años), es decir, con unas posibilidades inmensas de crecimiento, asombró al mundo y fue el orgullo de la población. Por las decisiones políticas del gobierno andaluz, estamos padeciendo en la actualidad, en mi caso indignado, cómo están desmantelando la sanidad pública para que la privada vuelva a ser la referencia, como ocurría en el franquismo.
Por todo ello, quiero recordar, en honor a la verdad, que todos los derechos sociales que se han conseguido desde la transición (nada perfecta), todos, se han conseguido con la oposición del Partido Popular y sus antecesores, Alianza Popular y Centro Democrático y Social. Y puedo recordar que la Ley de Sanidad y el Servicio Nacional de Salud (1986) se consiguió con el voto en contra de estos partidos de derechas y además con el de los Sindicatos corporativistas, entre ellos destacando el Médico. Nunca han defendido una sanidad universal, accesible, equitativa, solidaria y de calidad, porque no les gusta la tendencia a la igualdad social, es decir, asumen sin problemas las desigualdades como algo inherente a la vida.
Entre los derechos que se consiguieron con lucha y tenacidad está el de organizar huelgas para buscar beneficios laborales. Comento todo esto porque no aceptaría lecciones de derechos a las huelgas de sectores que siempre se opusieron a las mismas.
Defiendo el derecho a la huelga de forma rotunda pero también defiendo con la misma intensidad que la atención sanitaria pública se realice de forma rápida y eficiente, porque, de lo contrario, se pone en peligro incluso la vida de las personas. Por eso, ambos derechos deben y tienen que estar protegidos.
A modo de ejemplo, comento un caso de un acogido en el Hogar Gerasa. Está diagnosticado de malformaciones arteriovenosas cerebrales que le produjeron un ictus y un riesgo vital extremo. La única alternativa es una terapia que se realiza en un solo hospital andaluz. Tras 14 meses esperando, por fin, nos dan una cita, que es suspendida en el mismo día argumentando que hay una huelga de médicos. Se han suspendido, según datos de la propia Consejería de Salud de la Junta de Andalucía, un millón y medio de consultas médicas, de exploraciones complementarias, de intervenciones quirúrgicas, etc, y muchas de ellas estaban ya programadas, tras meses de espera. Esto no se puede consentir.
Las huelgas se convocan con unas reivindicaciones que deben ser explícitas y debe estar muy claro frente a qué institución se dirigen. Todas las competencias laborales sanitarias están transferidas, desde hace decenios, a las Comunidades Autónomas. Una lectura superficial de la huelga de médicos en Andalucía, traslada a la opinión pública que la huelga está dirigida al Ministerio de Sanidad. Manipulación intencionada.
Me permito, como veterano sanitario público andaluz, dirigirme al colectivo para pedirles que reivindiquen todo lo necesario, pero que tengan claro que nuestro compromiso supremo es no perjudicar a la población en aspectos sanitarios trascendentales.
La clave para mejorar profesionalmente en la sanidad pública andaluza, en el presente y en el futuro, es disfrutar de un Sistema Sanitario que permita desarrollar la máxima calidad asistencial, el acceso inmediato sin esperas dramáticas y que, además, promocione la salud a tope, es decir, la felicidad profesional.
Todo ello es posible y viable. Ojalá lo consigamos.

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