Gay Games, las olimpiadas LGTBIQ+ de València que blanquean a Israel
El BDS y el Orgull Crític de Valencia denuncian el doble 'pinkwashing' del evento, que normaliza el genocidio contra los palestinos y oculta la agenda ultra de los gobiernos autonómicos y locales de PP y Vox.
Entre los financiadores de los Gay Games se encuentra General Electric, una empresa que desarrolla motores para algunos de los aviones militares de Israel.

Madrid--Actualizado a
El pasado 27 de junio dio comienzo en València la XII edición de los Gay Games, un encuentro deportivo que busca promover, la "igualdad, la diversidad y la inclusión a través del deporte y la cultura". Según reza su página web, el evento está abierto a cualquier miembro del colectivo LGTBIQ+ sin importar su preparación física, "raza, religión, origen étnico, o creencias políticas". También, a financiadores que hacen caja con la aniquilación de personas por estas mismas razones.
En esta letal contradicción cae la organización de los Gay Games al permitir que General Electric (GE) patrocine el evento. Entre otros servicios, esta empresa estadounidense desarrolla motores para los aviones que el Ejército de Israel (IDF) ha utilizado para masacrar a la población libanesa y palestina durante el genocidio.
Fue un F-16 con motor de GE el que acabó en julio de 2025 con la vida del doctor Marwan Sultan, director del Hospital Indonesio de Gaza, junto a otros miembros de su familia, y el que mató, en mayo de ese año, a unos 16 civiles que se refugiaban en el Hospital Europeo de Gaza, en Jan Yunis. Aquel ataque también dejó inutilizado el centro médico. Estos son solo algunos de los casos recopilados por el centro de investigación Who Profits.
Además de este patrocinio, desde 2016, Israel participa en los Gay Games a través de la organización LGTBIQ+, Tel Aviv LGBT Sport Club. Este, a su vez, forma parte de la Federación de los juegos. Es decir, de la estructura permanente que se encarga de su organización. En su actual edición, sin embargo, el club israelí ha sido especialmente discreto en sus comunicaciones sobre la participación de atletas israelíes en el evento.
Piro Suvrat, activista del Orgull Crític, asegura a Público de que, desde el movimiento, han tratado de localizar alguna comunicación del Tel Aviv LGBT Sport Club donde lo confirmaran, "pero no pudimos constatarlo hasta el sábado, cuando se presentaron en el estadio".
Durante la inauguración de los Gay Games, activistas del BDS y del Orgull Crític repartieron octavillas e informaron a quienes acudían al evento sobre los vínculos que guarda la organización con Israel y con el genocidio en Gaza. Según cuenta Suvrat, "muchos de los atletas de otros países [con los que hablaban] no estaban nada contentos con la participación de Israel ni con la financiación de General Electric en los Gay Games". Añade que, incluso, "algunos decían que no querían competir".
Para el activista del BDS País Valencià y colaborador de Público, Jorge Ramos, dada la vinculación del evento deportivo con Israel, el boicot a la competición "no solo es una obligación moral sino también legal, ya que la Corte Internacional de Justicia (CIJ) estableció en 2024 que no se podía colaborar comercial ni diplomáticamente con las acciones de Israel que pudieran contribuir a la ocupación de Cisjordania y de la Franja de Gaza".
El activista valenciano hace referencia a la opinión consultiva emitida por el Alto Tribunal en julio de 2024, de carácter obligatorio pero no vinculante. El texto, instaba a los estados a reconocer la ilegalidad de la ocupación y a no "prestar ayuda ni asistencia" con su mantenimiento. Ahora bien, en tanto que opinión consultiva, el texto del CIJ no tiene carácter vinculante, lo que ha permitido a algunos gobiernos hacer oídos sordos a las peticiones del Tribunal, pese a las recomendaciones de los expertos.

De esta forma, que el Gobierno central, autonómico y local permita la celebración de un evento deportivo promovido por una empresa que ha participado del genocidio es, para los activistas, "un claro incumplimiento del mandato del CIJ".
Esto estrecha el "vínculo entre el lavado de cara al sionismo, la militarización y la despolitización de nuestra lucha", apuntan los activistas del Orgull Crític en su manifiesto de 2026. En él también denuncian el carácter "ultracapitalista" y "gentrificador" del evento, que promueve un "turismo rosa" que "colapsa el transporte público y encarece el precio de la vivienda en los barrios de València".
Piro Suvrat confirma a este periódico que el primer pronóstico se ha cumplido. Según los cálculos del colectivo en el que milita y del BDS, se esperan en la ciudad de València alrededor de 100.000 personas. Bajo el punto de vista de ambos movimientos, "esto genera una presión turística muy negativa" que lleva a "una ocupación hotelera superior al 90%, sin contar los pisos y bajos turísticos". El hecho de que sea el área de Turismo y no la de Igualdad la que lleve a cabo la coordinación institucional de este evento, "evidencia cuál es su objetivo final" considera Jorge Ramos.
Asedio de PP y Vox a las políticas 'queer' en Valencia
Tanto el activista del Orgull Crític como el del BDS critican la "hipocresía" del gobierno autonómico -en manos del PP desde la salida de Vox del Gobierno en 2024- y de local -liderado por PP y Vox- al apoyar la celebración de los Gay Games a la par que promueven una agenda contraria a los derechos del colectivo LGTBIQ+. Desde su llegada al poder en 2023, ambos ejecutivos han seguido una misma estela: desmantelar los avances logrados durante los años anteriores.
Muestra de ello ha sido la retirada de espacios públicos de libros y películas infantiles que retraten realidades queer o la desaparición de la obligatoriedad del lenguaje inclusivo en Les Corts. Además, han recortado los servicios sociales destinados a mejorar la vida de los miembros del colectivo y reducido el peso de los órganos de gobierno dedicados a cuestiones de igualdad.
Pero, sin duda, lo que más preocupa a la comunidad queer de Valencia es "la reforma de la Ley Trans autonómica, que contiene recortes de derechos muy peligrosos para nuestras compañeras", insiste Suvrat. La reforma de PP y Vox ha sido recurrida al Tribunal Constitucional, que todavía está dirimiendo su legalidad.
A la vez que ejecutan su agenda ultra, tanto el gobierno local como el autonómico han continuado organizando los Gay Games. Dicho evento era un compromiso heredado de los gobiernos anteriores del PSOE y Compromís, en colaboración con la organización LGTBIQ+, Lambda. Por eso, la crítica de Suvrat y sus compañeros se dirige también a estas formaciones políticas progresistas y al colectivo valenciano, por promover la candidatura de la ciudad para los Gay Games 2026.
En mayo de 2024, tanto Lambda como otros colectivos LGTBIQ+ de València decidieron retirar su apoyo a los Gay Games, al verse relegados de su organización tras la llegada de las derechas al Consistorio. Nada apunta a que el genocidio perpetrado por Israel en la Franja de Gaza influyera en la decisión de estas organizaciones. Actualmente, el evento deportivo solo cuenta con el apoyo de la patronal de los locales y discotecas de ambiente de la Comunidad Valenciana, AVEGAL.
Los derechos LGTBIQ+ en Israel
Como ocurre con Eurovisión, Israel tiende a proyectar en eventos internacionales una imagen abierta y respetuosa con la diversidad. Esto hace fácil olvidar que, en el país fundado sobre la colonización de Palestina, las personas del colectivo LGTBIQ+ cuentan con derechos limitados. Entre ellos destacan algunos logros en la protección ante la discriminación laboral o, más recientemente, el reconocimiento de la adopción conjunta para personas del mismo sexo.
Sin embargo, no existe una ley integral que ampare los derechos de las personas trans, que hasta una sentencia del 2015 tenían que operarse si querían modificar su documento de identidad. Tampoco está legalizado el matrimonio igualitario, aunque las autoridades sí permiten la constitución de parejas de hecho entre personas del mismo género y reconocen los casamientos que hayan tenido lugar en el extranjero.
En Israel solo está permitido contraer matrimonio mediante alguna de las confesiones religiosas mayoritarias y reconocidas por el Estado. Es decir, judaísmo, islam y cristianismo. Esto equivale a decir que en Israel no existe el matrimonio civil. En tanto que ninguna de las grandes religiones monoteístas permiten la unión entre personas del mismo género, el matrimonio solo está reservado a parejas heterosexuales.
La inexistencia del matrimonio civil genera además una segunda discriminación al impedir los enlaces mixtos. Es decir, entre personas de distintas confesiones y, generalmente, de diferente etnia.
Aunque minoritarios, algunos colectivos queer israelíes consideran que es imposible avanzar en la consecución de derechos para las personas LGTBIQ+ en el marco de apartheid, ocupación y genocidio. A mediados de junio, miembros críticos del colectivo salieron a las calles de Tel Aviv para reivindicar que "no hay orgullo bajo el genocidio". Dicha exigencia sigue la estela abierta por Black Laundry, un colectivo queer antimilitarista y antiocupación israelí que hizo su aparición a inicios de los dos mil. Dichas reivindicaciones conectan también con las de la organización palestina Al Qaws, sin apenas actividad desde el inicio del genocidio.
Al otro lado de la explanada mediterránea, el Orgull Crìtic reafirma su compromiso anticolonial con las personas queer y árabes sometidas al exterminio de Israel. Por ello, "planean acciones para los próximos días" en protesta por "la complicidad de los Gay Games con el genocidio".




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