Opinión
El Día del Orgullo Rey
Por David Torres
Escritor
Uno de los principales fallos que tuvo el raquítico desfile de coronación, aparte de que sucediera, es que lo hicieron deprisa y corriendo, el jueves que inauguraba un largo puente. Lo de las prisas es lógico: había que aprovechar que el rey Juan Carlos había abdicado, por si el fin de semana le daba por arrepentirse y se presentaba el lunes con las muletas diciendo: “Lo siento mucho. No volverá a ocurrir”. El rey cometió el mismo error que los Rolling Stones hoy, que programaron su concierto sin tener en cuenta que un par de horas antes estoy yo dando una conferencia sobre poesía y montaña en Ámbito Cultural, en El Corte Inglés de Callao.
La cosa es que, después de tomar los churros, una enorme masa de madrileños emigró hacia las playas más cercanas en lugar de quedarse a hacer la ola al nuevo jefe de estado. Si los monárquicos hubiesen calculado la asistencia de público igual que las manifestaciones por la independencia de Cataluña, es decir, contando los que no van, lo del jueves habría sido un éxito total: seis millones de madrileños viendo la jura de Santa Gadea por televisión.
Otro de los fallos es que dentro de poco se celebra el Día del Orgullo Gay, donde las mismas calles por donde cruzó la comitiva van a rebosar de humanidad durante horas, y claro, lo mismo a la gente le da por comparar. Las comparaciones son odiosas, como bien sabía Antonio Salieri, y si no, que me lo digan a mí y a los Rolling Stones. Así que Cifuentes, siempre pensando en la seguridad y el bienestar de los ciudadanos, ha prohibido el mismo recorrido porque afectaría a ejes fundamentales de comunicación de la capital y a la prestación de los servicios de emergencia. Durante el Día del Orgullo Rey no había ningún problema porque todo el mundo sabe que en Madrid las emergencias (incendios, explosiones de gas, navajazos, infartos) libran los domingos y fiestas de guardar.
De cualquier modo, los nuevos reyes no paran quietos y llevan unos días reuniéndose con todas las minorías y organizaciones habidas y por haber: víctimas del terrorismo, gays, lesbianas, solidarios, etc. Irene Villa dijo que los nuevos reyes siempre han estado apoyando a las víctimas y a lo mejor no le faltaba razón, porque la verdad es que los antiguos no acudieron a un solo entierro por las víctimas de ETA hasta el asesinato de Miguel Angel Blanco. Debía de ser por no molestar. Con los homosexuales se trata de sumar en lugar de restar, a ver si consiguen que para el próximo evento desfilen también unas cuantas carrozas rosas y unos miles de travestis y así les llenan la plaza de Oriente. A la salida del acto, algunos activistas comentaron que era muy bonito, que por primera vez se les trataba como personas normales, y no se sabía si se referían a los reyes o a los gays. Felipe VI y Letizia hasta se han reunido con Rouco Varela, que más minoría no puede ser. El día que se reúnan con los monárquicos se caga la perra.
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