Opinión
De escribir y sus miserias

Escritora
El 1 de mayo dista exactamente una semana y un día del Día del Libro. Casi parece una provocación. En España, nuestra sacrosanta novela, escrita a varias manos por los escribidores más fantasiosos del Estado, dice en su artículo 28.1 que «Todos tienen derecho a sindicarse libremente. La ley podrá limitar o exceptuar el ejercicio de este derecho a las Fuerzas o Institutos armados o a los demás Cuerpos sometidos a disciplina militar y regulará las peculiaridades de su ejercicio para los funcionarios públicos». Traducido: el derecho a la sindicación es casi universal, pero se exceptúan los cuerpos de jueces, magistrados y fiscales, y los miembros de las Fuerzas Armadas y otros cuerpos sometidos a disciplina militar. En la práctica: se habla de Sindicatos Policiales o de huelgas de togados, pero nunca jamás he escuchado yo que los escritores y escritoras nos pusiésemos en huelga. ¿Nuestros sindicatos? Mi animal mitológico favorito. Es cierto que tenemos asociaciones, pero una asociación no es lo mismo que un sindicato (a no ser que seas juez, claro).
Pero es que claro: ¿quién es nuestra patronal? Porque los únicos contratos que firmamos son los de “Edición de la obra”. Y si queremos pensión, hay que cotizar, así que nos damos de alta como autónomos. ¿Para trabajar en qué? ¿Para realizar qué oficio? El de escritora o escritor, dirán ustedes. Ya, pero es que hasta 2023 la Agencia Tributaria no tuvo un epígrafe en el Impuesto de Actividades Económicas con esta denominación. Antes estábamos en el grupo 861 de la Sección 2ª: Pintores, escultores, ceramistas, artesanos, grabadores y artistas similares. Y les diré más: yo, para poder realizar actividades infantiles de fomento de la lectura en bibliotecas (juegos de pistas, cuentacuentos, Escape Rooms…) he estado una década dada de alta en el 019: Actividades de cine, teatro y circo. No es broma.
Lo de crear el epígrafe 864: Escritores y guionistas fue una de las medidas que entraron en vigor de aquel aplaudido y publicitado Estatuto del artista, ¿se acuerdan? A mí me suena, pero no termino de ubicarlo del todo. Sé que en él también se hablaba de los períodos de inactividad de los y las profesionales de la cultura, porque esto no es como quien tiene una tienda de ropa o una ferretería: en este sector se pasa mucho tiempo entre cuatro paredes, creando, pagando una cuota de autónomos mensual y cobrando derechos de autor una vez al año. Dice el estatuto que esa inactividad es una ficción jurídica que considera que el artista que cumple ciertos requisitos ha cotizado durante todo el año a efectos de jubilación y contingencias comunes pagando “solo” una cuota mensual de 171,27 € en 2026 (en 2024 eran 144,90€, lo que supone una subida de casi el 18 % en dos años, ni los caseros se atreven a tanto). ¿Cuáles son esos requisitos? Demostrar que has estado al menos 20 días de alta como artista en los 12 meses previos al mes de la solicitud, con prestación real de servicios para una o varias empresas. Además, las retribuciones por esos días deben ser al menos el doble del Salario Mínimo Interprofesional vigente en la fecha de solicitud. Ya les he dicho que los y las escritoras solo firmamos contratos de edición, ¿a qué empresa prestamos servicios? Y, por si les interesa, el doble del salario mínimo son 34.188 €.
Antes del Estatuto del Artista algo se hizo por mejorar nuestra vida, no les voy a mentir. En este país hubo una época en la que era incompatible cobrar una pensión de jubilación y percibir los derechos de los libros que habías escrito. Desde 2019 (anteayer) podemos cobrar el 100% del fruto de nuestra propiedad intelectual sin que nos quiten nada de pensión. ¡Aleluya! La vida del escritor o escritora es fascinante: la mayoría se busca un trabajo alimenticio porque la creación literaria no da para vivir, es decir, trabaja 40 horas semanales y escribe en los ratos libres (ratos libres robados al descanso, a la familia, a las vacaciones) y cuando por fin llega la ansiada jubilación, la recompensa era que si se percibían liquidaciones de derechos por importe superior al Salario Mínimo Interprofesional, una parte de la pensión ganada como el resto de trabajadores y trabajadoras desaparecía de la cuenta. ¡Haber tenido menos éxito!, pensarán. Claro, pero es que si triunfabas, tenías que pagar tus autónomos igual y elegir qué cobrar: ¿los derechos de lo que has creado o la pensión por la que has cotizado?
Pero tranquilidad: ¿qué autor o autora cobra más del SMI? Según el II Libro Blanco del Escritor, elaborado por la Asociación Colegial de Escritores y Escritoras de España (que no sindicato), «hay mucha dispersión en los ingresos de los últimos cinco años en función del perfil de autor o autora aunque el grupo más numeroso, que supone el 38%, recibió menos de mil euros en este periodo». La media de ingresos de 2019 a 2024 fue de 9.244 €. ¿Se acuerdan de aquella condición del Estatuto del Artista que hablaba del doble del SMI? Nosotros nos conformamos con la mitad en un lustro, para que luego digan que nos mueve la avaricia.
Pero es que además el Libro Blanco afirma que la mayoría de los autores y autoras (42%) obtiene menos del 10% de sus ingresos de sus libros y un 23% no obtiene ninguno. Solo el 5,7 % recibe el 100 % de los ingresos de sus libros y el 5,9 % dice recibir de un 75 a un 99%. Por eso hace unas semanas me quedé ojiplática al escuchar en una entrevista a unos de esos escritores que forman parte del privilegiado grupo de menos del 12 % decir que “Nunca he tenido dinero (…) En el banco no tenía más de 10.000 euros” (no sé si se refería a tenerlo en 5 años). Un señor al que le dieron una Beca Leonardo, que puede llegar hasta los 40.000 € (antes de petarlo con sus libros, es cierto). Para que se hagan una idea, las becas de creación del Ministerio son de 12.500 €. Sin embargo, las ayudas para elaborar un guion, también del Ministerio, son de 30.000 €. Los guionistas sí tienen sindicatos.
Las personas que escribimos libros ya estamos bastante jodidas sin tener que hacer ficción también de la precariedad, la verdad.
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