Opinión
Lo de las gafas

Por Guillermo Zapata
Escritor y guionista
El Partido Popular mandó llamar al presidente del Gobierno a la Comisión de Investigación del Senado. ¿Qué investiga la Comisión de Investigación? A tenor de las preguntas un poco todo lo que el PP considera que le debe imputar al presidente del gobierno. Koldo, Ábalos, Santos Cerdán, su mujer, su hermano… El objeto de la investigación es, por tanto, el propio presidente del Gobierno.
Estuve viendo la Comisión de Investigación en cuestión y no se pareció a nada de lo que creía que iba a pasar. El tono no se pareció al de otras Comisiones de Investigación similares. La sensación es que no había una investigación digna de tal nombre. No había demasiadas preguntas y sí muchas reflexiones y tampoco una vocación de construir una estrategia para colocar a Pedro Sánchez contra las cuerdas. Era todo mucho más ruidoso y confuso. Tampoco el presidente del Gobierno tenía la actitud habitual de otros altos cargos en una Comisión de este tipo. El tono era de un cierto vacile, de broma. A veces más bronco, pero sobre todo irónico.
Nada era cómo había sido hasta entonces.
Además, el presidente del Gobierno se presentó con un objeto nuevo, un complemento inesperado. Unas gafas. Esa novedad recogió mi interés y el de mucha más gente. Pensé durante la comparecencia si, simplemente, el presidente del Gobierno necesitaba gafas para leer o era cómo la vez que se maquilló cómo si estuviera demacrado para dar una rueda de prensa sobre corrupción. Al final de la noche, cuando ya la derecha había picado el anzuelo de las gafas y se encontraba dilucidando su precio, llegué a la conclusión de que el complemento formaba parte de una estrategia. El presidente del Gobierno publicó en su cuenta de X "Lo de las gafas" y explicó "el lore de las gafas".
Como un mago un poco mediocre o un ladrón de bancos que una vez ha cometido el robo y no le han pillado no puede evitar explicar cómo lo ha hecho.
Por tanto, el presidente del Gobierno adecuó su comunicación pública a una Comisión de Investigación que iba a ser nueva, inédita. Una Comisión de Investigación que se iba a medir con las herramientas del presente, una Comisión de Investigación que era… Contenido.
Contenido es cómo se conoce popularmente a cualquier acto de creación humana que pasa a través de redes sociales. La mediación de las redes es convertir la creación en contenido, podríamos decir. Por tanto, La Comisión de Comunicación no era una Comisión de Comunicación, era contenido.
¿Qué características tiene el contenido? Es veloz, es entretenido, es ruidoso, es memético, icónico e intrascendente. Es banal. No en un sentido peyorativo, sino más bien como la importancia de todo aquello que tiene más ver con lo aparente y lo superficial que con lo trascendente.
Así que las respuestas del presidente no importaban tanto. Importaba el tono, la escenificación de un conflicto y un enfrentamiento, la beligerancia en las preguntas y el tono socarrón de las respuestas. No era algo que tuviera importancia en sí, sino a través del relato que después se haría de ello.
Un relato que se produciría en un contexto de fragmentación de la atención. Las personas progresistas no verán los memes de las gafas de las personas conservadoras. Los medios de comunicación tradicionales leerán lo sucedido como una derrota o victoria basada en una estrategia que puede no ser la que se estaba utilizando. Quizás todo el mundo ahí sabía que aquello era un paripé. Un juego. Un entretenimiento lúdico.
Y el contenido, como todo contenido, es también efímero. El viernes había algo de espuma, pero poco más. La economía de la atención es la economía de la novedad permanente. Sánchez es el presidente del Gobierno más consciente de su condición de contenido. El PP interpretó su papel en la fábrica del ruido, que es lo que se mantiene inalterable.
Supongo que Sánchez ganó este envite. Supongo que hizo lo que tenía que hacer. No soy tan optimista cómo los fans de los conejos en la chistera. Tengo la sospecha de que el entretenimiento siempre ha servido para mantener las cosas más o menos igual que antes y esto puede estar bien cuándo vas ganando. Supongo que uno de los efectos más perversos de los despliegues de Sánchez es que permite que nos olvidemos por un momento de todo lo que no es contenido y que dificulta la acción de gobierno, el futuro de la legislatura y, sobre todo, la continuidad del gobierno progresista.
Creo que Sánchez es de los más conscientes de esta situación y quién tiene más claro cuál es su papel en todo esto. Consiste en ponerse unas gafas que nos hagan pensar que no es Clark Kent, sino Superman. O sea, que funcionan al revés que las de los tebeos.
Pero quizás sería buena idea que el resto todos nos pusiéramos a pensar en cómo salir de esa rueda infinita de contenido sin acontecimientos, porque hoy por hoy es perdedora… Y va quedando poco tiempo.
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