Opinión
La guerra en Irán la pagas tú

Las guerras de Trump cuestan miles de muertos, ciudades devastadas y tierras contaminadas. Pero la factura la pagas tú. Que no te engañen, Trump nunca ha tratado de defender los derechos humanos, ni restaurar la democracia. Quiere el control de las reservas mundiales de petróleo. Comenzó en Venezuela, cuyo suelo guarda las mayores reservas mundiales de crudo, y ahora lleva su guerra por el petróleo a Irán.
La guerra en Irán está poniendo en evidencia las miserias de occidente. Las palabras de Von der Leyen sobre el final del orden internacional, exponen la sumisión al régimen americano en el que quieren sumir a Europa. En el actual contexto, el tímido desmarque frente al trumpismo de Sánchez, parece convertirse en faro mundial de la oposición, ante la ausencia de voces críticas.
Lo cierto es que, nuevamente, la guerra por el petróleo pone en primera plana la política energética. La urgencia de desengancharse de los combustibles fósiles es cada vez mayor, y eso sólo puede conseguirse con una apuesta decidida y europea por las energías renovables. Esa apuesta, que España puso en marcha a través de la ley de cambio climático aprobada en 2021, debe acelerarse, y no frenarse como promueven una y otra vez las derechas patrias. De hecho, la derecha no tiene un plan energético alternativo al que se está desarrollando, reduciendo su discurso a un marginal apoyo a las nucleares.
Por cierto, que cuando se cumplen 15 años del accidente de Fukushima, Von der Leyen (de nuevo) nos propone volver a la energía nuclear. Se trata de una apuesta obsoleta, cara y contaminante que, además según denuncian los propios productores de energía renovable, la prolongación de la energía nuclear reduce y la aleja el desarrollo de renovables. La nuclear no es el camino para salir de los combustibles fósiles. La paradoja es que siendo la excusa para atacar Irán su posible acceso a la nuclear, ahora se promueva la nuclear como solución. Qué disparate.
Llama la atención que los precios de la gasolina se hayan disparado, cuando en realidad todavía no debería notarse la guerra en los surtidores. Pero las petroleras especulan desde el minuto cero de la crisis, haciendo que su guerra, la guerra de Trump, la paguemos todos. Y es aquí donde se pone en evidencia la falta de presencia pública en el sector de la energía.
A diferencia de otros países de nuestro entorno, España no tiene empresas públicas ni presencia estatal en el sector energético. En circunstancias como las actuales este déficit queda rápidamente en evidencia. En todo caso al menos el gobierno debería de manera urgente topar los precios de los combustibles para evitar que sean los consumidores quienes paguen la factura de la guerra.
La escalada del precio del petróleo ha puesto nervioso a Trump, que ahora anuncia la terminación rápida de una guerra iniciada unilateralmente y fuera de la legalidad internacional. Mientras la población sufre, las petroleras engordan sus beneficios. La adopción de medidas paliativas es una emergencia, pero a largo plazo solo la eliminación de la dependencia de los combustibles fósiles puede impedir que estas guerras por petróleo se perpetúen.
Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.