Opinión
¿Qué hay tras la "violación" de una muñeca sexual con forma de niña?
Periodista y escritora
Cuando imaginé el siguiente espanto que se nos venía encima en cuestiones de violencia sexual no me cupo duda, aparecieron solas en mi mente, estaban ahí: las sex-dolls niñas, o sea las muñecas sexuales con aspecto de criatura de 3 años, o 6 años o 12. Las imaginé como hoy sabemos que son, vestidas con ropa infantil, alejadas de lo que hoy llamamos "niñas sexualizadas", con aspecto de una criatura que se levanta de la cama en pijama por ejemplo una mañana de domingo, ésta. Y con tres agujeros, el orificio vaginal, el anal y la boca. Duele escribirlo, porque las palabras a veces se niegan a cumplir su función de nombrar, y las comprendo. Cuando trabajas con las palabras, sabes que son animales recelosos, tienen su carácter. Corría 2022 y estaba escribiendo mi última novela, El final de todo esto (Ediciones B, 2024).
Todo había empezado con el culturista Yuri Tolochko, que se casó con una muñeca sexual, y así lo publicaron muchos medios de comunicación, llamando "boda" a dicho acto, y hablando de “matrimonio” entre el tal Tolochko y su muñeca. La forma en la que los medios normalizan algunos asuntos merece otro artículo.
El caso es que el culturista y su muñeca-esposa, de nombre Margo, se fueron de luna de miel y, a su regreso, el tipo tuvo que llevarla a reparar porque la había roto. Ese es el punto en el que me detuve, el momento en el que (también) los medios dieron noticia de que la muñeca sexual había vuelto rota del viaje nupcial. ¿Qué hay que hacerle a un juguete de silicona dura con forma de mujer para que se rompa? ¿Cuán fuerte hay que golpearla? ¿Hasta qué punto hay que forzar sus miembros? ¿Mediaba en esa rotura el uso de cuchillos, sierras, hachas? Mi imaginación no tiene límites.
En aquel momento, imaginé, y así aparecen en la novela, muñecas sexuales con líquido interno parecido a la sangre, o sea, muñecas sexuales a las que si las maltratas les salen moraduras o sangran. ¿Por qué no? Si hombres como Tolochko rompen sus juguetes en forma de mujer es que quizás los quieren para eso. Y si los quieren para eso, siempre habrá una industria siniestra que hará lo necesario para satisfacer sus "necesidades". Tiempo al tiempo.
De ahí a las muñecas sexuales niñas había un paso, y lo di, por supuesto. No tenemos ni idea del alcance y tamaño de las redes de pornografía infantil. De tanto en tanto, nos dan noticia del desmantelamiento de una de ellas, de los miles de archivos de material incautado, de los cientos o miles de participantes… Poco se habla de que, si hay miles de archivos, es porque hay miles de niñas y niños violados para producir ese material. La violencia sexual contra la infancia sigue siendo un tabú cubierto con una capa negra de silencio opaco. En cuanto hubo los medios y la inteligencia artificial lo permitió, se multiplicaron las películas pornográficas donde las violadas eran niñas o niños.
En cuanto a la novela, se me ocurrió montar un grupo de veteranas, de mujeres ya de una edad, dispuestas a "rescatar" a esas sex-doll niñas y castigar a los hombres que las habían comprado. A propósito, era una gran cadena de comercio digital la que te las llevaba a casa, como hemos visto que ha acabado sucediendo.
¿Y por qué se dedican esas mujeres a "rescatar" muñecas sexuales con forma de niña? Porque no las ven exactamente como muñecas, y ahí está el meollo de la cuestión. Quienes ven pornografía infantil —qué nombre terrible, pobres palabras— generada por inteligencia artificial argumentan que no hay nada de malo en ello, ya que ahí no intervienen menores de ningún tipo. De la misma manera, quienes compran una muñeca sexual con aspecto de niña de 10 años podrían aducir que nadie puede prohibirles follarse un trozo de goma, tenga forma de tejón o de cría de primera comunión.
Para saber que esto iba a suceder, que iba a aparecer un mercado de sex-dolls niñas, bastaba con mirar cómo van evolucionando la violencia sexual contra las mujeres y también las industrias que la satisfacen. No estaría mal adelantarnos esta vez a la pregunta que se hacen las mujeres de mi novela: ¿Es o no es punible que un hombre use a una muñeca con forma de niña pequeña para satisfacer sus deseos de violar a crías? ¿Qué hay detrás de todo eso? ¿Cómo nos incumbe a todas y a todos?
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