Opinión
Huelga general contra el genocidio en Gaza

Por Agustín Moreno
Activista de Ecologistas en Acción
Hay que actuar ya. La inacción nos hace cómplices del genocidio. Hay quienes lo son de manera descarada o más o menos disimulada, pero los que estamos en contra debemos ir más lejos en las acciones para impedir el exterminio de un pueblo, la liquidación de las leyes internacionales y la derrota moral de la humanidad.
El balance de la barbarie que está cometiendo Israel en Gaza y en Cisjordania no puede ser más terrible. Los datos de 697 días de ataques israelíes son, según algunos medios, 70.300 asesinados, la mayoría población civil, de ellos 20.415 niños y 14.667 mujeres. Un brutal holocausto que nadie puede negar gracias al elevadísimo tributo que se está pagando por informar: ya van 249 periodistas asesinados en Gaza, según la ONU, más que en toda la Primera y la Segunda Guerra Mundial juntas.
La ofensiva contra Ciudad de Gaza para ocuparla y expulsar a la población va a aumentar las cifras. A todo ello hay que añadir una hambruna provocada con ánimo de exterminio para someter a la población civil y la destrucción de casi todas las infraestructuras básicas que permiten la vida en la Franja. El plan es confinar a los supervivientes. Y, si no se evita, acabaremos viendo imágenes de hombres, mujeres y niños, cargados a la fuerza en autobuses -en vez de en trenes como hicieron los nazis- para expulsarles de su tierra y encerrarles en campos de concentración en mitad de la nada.
A pesar de que se conocen estos datos, sigue la pasividad de la comunidad internacional. La política que mantiene la Comisión Europea y su presidenta Ursula von der Leyen es una inmensa vergüenza para los europeos. El escándalo llega a tal punto que el anterior representante de Asuntos Exteriores de la UE, Josep Borrell, plantea que se demande en los tribunales a Bruselas para obligar a la Comisión Europea a cumplir los tratados fundacionales y romper relaciones comerciales con Israel por violar los derechos humanos. El apoyo criminal de Trump impulsa la descabellada idea de robar la tierra con una limpieza étnica sobre los gazatíes que sobrevivan al asesinato masivo, para poner una administración temporal americana y entregarle luego a Israel el territorio.
Cuando se mantiene el asesinato diario de más de un centenar de palestinos, muchos cazados al ir a intentar recoger comida, está claro que no se está haciendo ni lo mínimo ni lo suficiente. Los gobiernos no reaccionan o lo hacen tarde y mal. Un ejemplo claro es amenazar con reconocer a Palestina con la boca pequeña para cuando no haya ya ninguna posibilidad de construir un Estado viable tras arrasar totalmente Gaza, y destrozar y dividir en dos Cisjordania con los nuevos planes de asentamientos ilegales de miles de colonos judíos.
Lo que está en juego es demasiado grande: se trata de impedir los crímenes y que los criminales no queden impunes, de que se respete el derecho internacional. Si no se cumplen las reglas del juego, la derrota moral de Europa será total. Y como los gobiernos y las instituciones europeas no reaccionan, tendrá que ser la ciudadanía quien se movilice para demostrar que no está todo perdido y se puede luchar por la paz y la justicia.
En este sentido, cobra mucho valor la Global Sumud (resistencia en árabe) Flotilla, una iniciativa surgida para solidarizarse con Gaza. Es la Flotilla más numerosa que viajará hacia la Franja, partiendo desde Barcelona, pero juntando más barcos a su paso por Italia, Túnez, Grecia y otros países mediterráneos. Hay personas de prestigio a nivel mundial, como Greta Thunberg y Susan Sarandon, o en sus países, como la exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau. El conjunto, es una suma de personas, de diversos colores, credos y países, que están dispuestas a jugarse la vida para auxiliar a Gaza. Van medio centenar de barcos y cientos de personas que han sido escogidas de entre más de 30.000 solicitudes. Llevan 300 toneladas de ayuda humanitaria. Han sido impresionantes las manifestaciones que han acompañado su despedida en Génova, Barcelona, Bilbao, Madrid, etc.
La respuesta ha sido la amenaza del régimen sionista considerando “terroristas” a las personas que se dirigen a Gaza para abrir un corredor humanitario. Esta declaración de un Gobierno, que considera también terroristas a los niños gazatíes a los que asesina, es algo muy preocupante y obliga a los gobiernos de los 44 países de los que van activistas en la flota a protegerlos con toda contundencia.
También es esperanzadora la respuesta popular al acto de propaganda del sionismo en la Vuelta Ciclista a España de 2025 con la inscripción del equipo Israel Premier Tech. Es la mayor campaña de boicot deportivo contra Israel. En cada etapa, hay interrupciones y en las localidades que atraviesa, en las rotondas, curvas y cimas, los ciclistas tienen que atravesar un bosque de banderas palestinas de miles de aficionados que reclaman el fin del exterminio. Palestina ha sido la triunfadora de la Vuelta Ciclista.
Se están produciendo encierros de docentes y una campaña (Marea Palestina: Educación contra el Genocidio) en los centros educativos con resoluciones en los claustros, porque no es normal empezar el curso escolar con normalidad en estas circunstancias. Y está aumentando la campaña de boicot a productos y a empresas que hacen negocio con Israel.
Todo lo que se está haciendo es muy importante, pero no es suficiente. Hoy la causa más urgente de la Humanidad es Gaza y tiene el mayor consenso internacional después del histórico apoyo que tuvo el pueblo de Vietnam en su lucha contra la agresión de EEUU. Es necesario un salto de escala y creo que debería ser una Huelga General.
Hay precedentes. El 27 de septiembre de 2024 por Gaza, y el 10 de abril de 2003 con motivo de la guerra de Irak. La huelga general de 2003 la convocaron, a nivel estatal, la UGT, los Críticos de CCOO, CGT y CNT, aunque de duración distinta. Aquella huelga desarrolló la solidaridad, amplificó la denuncia y contribuiría también, a crear una conciencia crítica que facilitó el cambio político que trajo a las tropas españolas de Irak. Ahora hay incluso más motivos, porque al imperativo moral de frenar un genocidio, se suma evitar que haya quien rompa el derecho internacional, y se burle del mundo con su impunidad.
La huelga general debería ser convocada por todos los sindicatos de clase, por los movimientos sociales, apoyada por los partidos políticos democráticos y por todo tipo de entidades ciudadanas. Huelga laboral y cívica que paralice el país. Convocando primero en España y llevando luego la propuesta para que sea promovida por la Confederación Europea de Sindicatos. Con el objetivo de impedir el genocidio; para que los gobiernos rompan relaciones diplomáticas, comerciales y de todo tipo con Israel; por el despliegue de una fuerza de interposición en Gaza; para exigir una paz digna y el reconocimiento del estado palestino.
La actitud que se debe mantener es la de los estibadores de Génova (ciudad de la que han salido cuatro barcos de la Global Sumud Flotilla que fueron acompañados en su partida por 40.000 personas), que acaban de anunciar: “[...] Si perdemos el contacto con nuestros barcos, nuestros compañeros, aunque sea solo durante 20 minutos, bloquearemos Europa. Con el sindicato USB, con todos los trabajadores portuarios, con toda la ciudad de Génova. Entre 13 000 y 14 000 contenedores salen cada año de esta zona con destino a Israel. No dejaremos escapar ni un solo clavo. Vamos a lanzar una huelga internacional, vamos a bloquear las calles. Lo bloquearemos todo. Nuestras hijas y nuestros hijos deben volver sin un rasguño, y todos nuestros bienes, que pertenecen al pueblo, hasta la última caja, deben llegar a donde deben llegar [...]”.
Sobran las razones para la movilización. Pero, además, hay un argumento personalmente muy concreto: hay que hacer todo lo posible por detener la barbarie, porque cuando tus hijos o tus nietos, tus amigos o tus vecinos, te pregunten ¿qué hiciste para evitar el genocidio de Israel en Gaza?, puedas contestar sin que se te caiga la cara de vergüenza.
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