Opinión
La izquierda 'provincia a provincia'

Por Sato Díaz
Coordinador de Política.
-Actualizado a
En Moncloa digieren la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero en otra de las semanas negras para Pedro Sánchez a la espera de que se conozcan más detalles del sumario. Mientras tanto, la política intenta seguir su curso. En Moncloa digieren lo de ZP y están expectantes a los movimientos a la izquierda del Partido Socialista, conscientes de que el PSOE en solitario no está en condiciones de evitar lo que cada vez parece más inevitable: un próximo Gobierno de derecha y ultraderecha. La sala de máquinas socialista añora lo sucedido el 23J.
En aquel momento, las opciones progresistas no solo dieron la vuelta a las encuestas a última hora, en la campaña electoral, revalidando el Ejecutivo progresista, sino que el adelanto repentino de los comicios pilló a la izquierda alternativa por sorpresa y se organizó en torno a Sumar en un tiempo récord, dejando a un lado las atávicas disputas internas. Hubo acuerdo, hubo coalición electoral exitosa, pero no se construyó un sujeto político que durara en el tiempo.
A la izquierda alternativa lo de Zapatero le ha caído como un jarro de agua fría y se evidencian dos pulsiones para afrontarlo. Por un lado, la que ve una maniobra de la derecha política, mediática, empresarial y judicial, junto al intervencionismo estadounidense, para, atestando un golpe contra el expresidente, debilitar todavía más al actual Gobierno de coalición. Por otro, la que intuye que el PSOE siempre, antes o después, acaba inserto en tramas oscuras de poder y corruptelas y este sería otro episodio más de esta novela. Ambas pulsiones no son contradictorias y ambas pueden ser ciertas, y señalan la necesidad de ofrecer una alternativa política en este complejo contexto.
Los partidos integrados en Sumar que forman parte del Consejo de Ministros (IU, Más Madrid, Comuns y Movimiento Sumar) se organizan en torno al proyecto Un paso al Frente desde hace algunos meses y celebrarán un nuevo acto conjunto en Barcelona el 30 de mayo. Trabajan con el afán de incluir al resto de izquierdas en un proyecto unitario con vocación de durar en el tiempo y en clave federal. Sin embargo, arrastran el lastre de no tener todavía una persona como referente de la iniciativa y eso lo llena todo de incertezas y ambigüedad. Desde el paso al lado de Yolanda Díaz, nadie se ha atrevido a dar "el paso al frente". El anuncio dado este miércoles por Gabriel Rufián de que está dispuesto a ser cabeza de lista desde Catalunya de un proyecto que fomente el entendimiento entre las izquierdas soberanistas y federales puede acelerar movimientos en el resto del Estado, así como una intensa disputa entre ERC y su portavoz en el Congreso.
Rufián aseguraba el miércoles en el sótano del hotel Eurobuilding que Oriol Junqueras sabe cuáles son sus condiciones para repetir como primer nombre en la lista de ERC a Madrid. Estas son, a saber, que el de Santa Coloma de Gramanet tenga mayor autonomía con respecto al Carrer Calàbria (sede nacional de ERC) y pueda elegir la lista de representantes que le acompañen en la próxima legislatura en la Carrera de San Jerónimo, y esto incluye no solo gente de ERC sino de otras procedencias políticas, y que él diseñe la estrategia del grupo parlamentario. Más difícil, por tanto, sería aglutinar en una única papeleta a otras formaciones como Comuns o CUP, aunque haya nombres vinculados a estos espacios que podrían tener cabida: el propio Xavier Domènech, con quien compartió acto junto a Irene Montero en la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona, la diputada en el Parlament de la CUP Laura Vega o, tal y como Joan Tardà incluía en una entrevista con este periódico, el exdirigente anticapitalista David Fernández.
Que el anuncio de Rufián esté enmarcado en la estrategia negociadora con la dirección de ERC de cara a la conformación de las listas de 2027, sea un ejemplo de verdadera voluntad frentepopulista o una mezcla de ambas cosas será algo que se conocerá con el paso de las semanas. Lo que está claro es que ha reabierto un debate en un momento en el que el PSOE vuelve a contener la respiración aguardando a que se conozca el sumario de la imputación a Zapatero. Las reacciones en las izquierdas han sido dispares: el ministro Pablo Bustinduy lo celebra como "una buena noticia" para que la izquierda "esté a la altura" en las elecciones; IU se abre a negociar pero recuerda que no cree que sea el momento de más hiperliderazgos tras los ciclos liderados por Pablo Iglesias y Yolanda Díaz; a Lara Hernández, portavoz de Movimiento Sumar, le "suena bien" la propuesta del de Santa Coloma; en Adelante Andalucía, sorpresa de los pasados comicios andaluces, aseguran que se presentarán a las generales en solitario y no con propuestas nacidas en "salones de Madrid"...
En la sala Galileo Galilei, el pasado 18 de febrero, Rufián y el coportavoz de Más Madrid, Emilio Delgado, celebraban un acto que agitó el debate entre las izquierdas. En aquel momento, el catalán auguraba una estrategia para ganar a Vox "provincia a provincia". Que la formación con más apoyo en cada circunscripción liderara una candidatura e integrara en la misma al resto de opciones políticas para evitar, "con ciencia", que más de una candidatura del mismo espacio compitieran entre sí beneficiando a la derecha. Hay quien ve en esta idea un método para integrar a las izquierdas soberanistas y estatales: que en cada territorio, provincia a provincia, se abriera un debate entre las izquierdas para generar confluencias, de tal manera que las formaciones de ámbito estatal participarían en los procesos de todas las circunscripciones aportando sus ideas programáticas y cuadros políticos y las soberanistas solo en los territorios con los que se identifican, en los que seguramente serían hegemónicas. Sería un proceso de abajo hacia arriba, aunque ahora mismo resulte un horizonte lejano.
De hecho, esto último ahora mismo es política ficción. La realidad es que las formaciones políticas están centradas en definir sus propias estrategias de cara a 2027. Pero tan real como esto es que mientras el PSOE encadena una crisis tras otra vinculadas a escándalos de corrupción, las derechas y ultraderechas van asestando golpes durísimos a las democracias. Muchas formaciones políticas hacen lecturas en clave coyuntural, pero los ataques a la democracia son estructurales. Y los frentes populares han sido la fórmula para sumar victorias para las izquierdas en los últimos años que han parado los pies a la ultraderecha.
Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.