Opinión
Justicia de tres pistas
Por David Torres
Escritor
Aparte de otras muchas virtudes, el PP siempre ha tenido una incuestionable habilidad para gestionar los tiempos, tanta que es una pena que Mariano no repare relojes y haya preferido dedicarse a entrenador de fútbol. De esta manera, rotando banquillo y acumulando tarjetas rojas, ha conseguido contraprogramar varios de los grandes juicios que tenían pendientes de manera que la sala de la trama Gürtel, rebosante de conseguidores y empresarios, funcionaba de cortina de humo para el juicio de las tarjetas black, un ilustre rosario de banqueros y ex ministros. Y viceversa. Al mismo tiempo, en un verdadero alarde de corrupción sincronizada, la Fiscalía ha vuelto a entorpecer la causa de la justicia argentina contra las víctimas del franquismo. Carl Gustav Jüng hubiera escrito otro tomo dedicado a la sincronicidad y los Police están pensando en juntarse para sacar otro disco.
Para la opinión pública esto supone un verdadero problema, porque no se puede estar a la vez en la Gürtel y tarjeteando. Ya se sabe que la atención humana es limitada, de ahí que el trilero juegue con ventaja al esconder la bolita debajo de cada uno de los tres vasos. Es verdad que hay, al menos, una tonelada de podredumbre debajo de cada juicio pendiente -en uno de ellos más bien un quintal de sangre humana- pero eso sólo da más emoción al juego. Luego, si por casualidad el cliente la descubre, se le dice que no vale y listo. Algunos periodistas, pobrecillos, se clonaban para acudir a los tres eventos a la vez excepto alguno que ya viene clonado de fábrica y otros que, al no poder informar con suficiente veracidad sobre tanta corruptela finalmente han optado por no informar de ninguna.
Es verdad que los tres juicios van cada uno por su lado y que no tienen mucho que ver entre sí, pero hay momentos en que los abogados, los imputados y los testigos podrían ser perfectamente intercambiables. Sí, los vasos se mueven demasiado deprisa para el ojo humano: da la impresión de que Rato va a salir a declarar sobre la trama Gürtel o que Bárcenas podría sacarse de la chaqueta una tarjeta black. La Fiscalía, de hecho, es una para todos y todos para una, excepto para Correa, con el que no quiere pactar, como hicieron con Matas, Jacobo Gordon y Roberto Fernández, por razones obvias. Lo mismo para Correa tienen que inventarse a toda marcha una doctrina botín, pero con minúsculas.
En fin, que cuando parecía que el gran espectáculo de la justicia, iba a comenzar al fin, después de tantos años de instrucción y de demora, en un vistoso circo de tres pistas que incluye la trama Gürtel, las tarjetas black y las víctimas del franquismo, los irresponsables se las han apañado para mantener todos los platos llenos de mierda girando en las varillas sin que se les caiga ni uno mientras la vista del público sigue centrada en la actuación de Pedro Sánchez, el Increíble Hombre Bala. ¿Cómo están ustedes?
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