Opinión
Estado laico contra la xenofobia de Vox

Directora corporativa y de Relaciones institucionales.
-Actualizado a
A estas alturas de la película, creerse a Vox y su deseo de protección a las mujeres… ¡musulmanas! es tomarnos por imbéciles; sobre todo, a las mujeres; no digamos, a las musulmanas a las que ellos mismos utilizan para señalar y abonar la desquiciada teoría de la ultraderecha europea sobre el reemplazo. Después del “feminismo de Vox”, con copyright de la presidenta de Extremadura en funciones, María Guardiola, llega el triple salto mortal, “el feminismo islámico de Vox”, un “feminismo islámico” que existe, sí, pero sin Vox y que, según sus defensoras, pretende limpiar la visión patriarcal que permea el Corán. O que permea la Historia y, mucho más, las religiones, añado yo, “un campo de nabos” en todas sus manifestaciones, que diría la gran Leticia Dolera.
Pretendieron hacernos creer los señoros y las señoras-señoro de la ultraderecha, con el lamentable seguidismo de un PP entregado a sus postulados antidemocráticos, salvo el PP de Melilla, que la propuesta para prohibir el uso el burka y el niqab -prendas que cubren todo el cuerpo de la mujer- y que visten una ínfima parte de las mujeres musulmanas que residen en España era por ellas, por las mujeres, por sus derechos… “No queremos a ninguna mujer encerrada en una cárcel de tela en España (…) Nosotros no queremos que el islamismo se abra paso por las calles de España. Y se está abriendo (…) El islamismo es una amenaza para nuestra identidad”, aseguró el portavoz de Vox, Fuster, para defender la propuesta. Creo que el señor de Vox retrató él solo a su partido, porque nos basta con sus declaraciones, donde conceptos xenófobos como “identidad”, “islamismo” o “amenaza” sepultaron al de “mujer” o incluso, al "ser humano". Mujeres tapadas por normas esclavistas misóginas que solo pasaban por allí para ser utilizadas por el fascismo en su xenófoba medida. El escalón más vulnerable como coartada para demonizar al inmigrante pobre, no falla.
Vox es ese partido que ahora nos dice que busca proteger a mujeres que, como recuerda la doctrina de un Tribunal Supremo nada sospechoso de feminazismo, corren el riesgo de ser aisladas en entornos fanáticos con la prohibición de vestir el velo integral. Vox y su admirador-esclavo-amigo-siervo, el PP de Feijóo, nunca ponen el foco en las víctimas, en las mujeres que llevan burka o niqab en contra de su voluntad; tampoco miran a las mujeres prostituidas, por ejemplo, cuando se debate sobre la abolición o regularización de la prostitución; mucho menos lo hace con las niños abusados por curas en los templos, seminarios y/o colegios católicos; con los bebés robados por el clero a mujeres pobres para dárselas a las ricas; con las mujeres que buscan un aborto seguro en las clínicas asediadas por sujetos con olorosos rosarios hechos de pétalos de rosas; con las mujeres acosadas o abusadas por hombres ricos y poderosos... El foco de la ultraderecha y su aPPéndice siempre se coloca en la protección automática de los abusadores ricos, los poderosos criminales o presuntos de todo pelaje (cantantes multimillonarios de ópera o balada fácil, alcaldes de Móstoles, presidentes de EE.UU. como Donald Trump, ricachos depravados como Jeffrey Epstein, estafas de la Transición española como el rey Juan Carlos... )
Las religiones son una herramienta perfecta para todo machista o misógino que se precie: todas son malas menos la que uno practica. La perversión de textos religiosos venidos de interpretaciones milenarias, los doctos gerifaltes de las iglesias que siempre son hombres y con su perspectiva inapelable instruyen a los y las creyentes... Esa es la excusa de Vox para decirte que, en esta España nuestra, como en la de 1939, nuestra "identidad" es católica, además de blanca y heterosexual. Y la izquierda, en su absurdo acomplejamiento, compra un marco imposible: "libertad religiosa", dicen sus líderes, en lugar de apelar a un Estado laico que añoramos (sobre todo) las mujeres y aun sin haberlo disfrutado nunca.
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