Opinión

Mi primer trending topic por odiada

Will Smith abofetea al presentador de la gala, Chris Rock. — Etienne Laurent / EFE

Por Marta Nebot

Periodista

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Las feministas, las que peleamos por la igualdad, no queremos que nos defiendan cuando podemos defendernos solas, ni que decidan por nosotras de qué nos defendemos y de qué no, ni cómo, ni ninguna otra cosa. Solo queremos ser dueñas de nuestras vidas y de nuestros cuerpos; ser tan dueñas como ellos. Este episodio con los géneros cambiados sería impensable. A ella se la tildaría de histérica o de loca.

Las que creemos en la igualdad no queremos que nos paguen nada ni nos compren cosas ni que nos abran puertas o nos acerquen sillas si alguno de esos detalles hacen sentir al que los ejecuta que le dan poder sobre ti de alguna manera. La independencia económica para mí fue, es y será sagrada porque todo muy bien cuando está bien y tiene sentido que pague más el que más cobra pero, cuando aparece el conflicto, el que paga, manda.

Justificar el ataque de machito valiente, con “Dios” y “el amor”, como hizo en su discurso de después del episodio al recibir un Oscar, es la excusa más barata y antigua para eludir la responsabilidad personal. Fue Will Smith y solo Will Smith el que decidió ceder a un ataque de ira o de ego o de virilidad mal entendida o todo junto y subió a un escenario para pegarle a otro una hostia por mentarle a la parienta. Decir que “Dios” le ha puesto en esta posición en la vida y que el “amor le hace hacer cosas locas” es utilizar los argumentos de siempre para atenuar la responsabilidad personal por dejarse llevar por los demonios que a todos nos habitan. El modelo de masculinidad imperante tiene un problema descomunal con su violencia desatada. Lo dicen todas las cifras.

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Marta Nebot

Periodista

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