Opinión
Poesía eres tú, Pedro

Por David Torres
Escritor
Poesía viene del griego “poiesis”, que no es una inflamación de las partes bajas como pudiera pensarse, sino que significa “hacer”, “crear”, “fabricar”. En el tinglado político español, la poesía se fabrica casi exclusivamente en las refinerías líricas del PSOE, una formación poética y pragmática hecha toda ella a base de juegos florales y metáforas. Desde que cambiaron la O de “obrero” por la de “oligarca” y la S de “socialista” por la de “sillón”, no es que quede allí mucho del espíritu de su fundador, Pablo Iglesias. De hecho, lo poco que quedaba fue a reencarnarse en otro Pablo Iglesias.
Sin embargo, nunca hay que subestimar el poder de los juegos florales, por no hablar de las metáforas. Con los lemas cursis de campaña que el PSOE ha ido acumulando a lo largo de medio siglo bien podría escribirse un tomo de poemas capaz de enamorar a una antigua novia despechada. “La libertad está en tu mano”. “Haz que pase”. “Pelea por lo que quieres”. “Vota con todas tus fuerzas”. “El futuro está en juego”. Parecen frases sacadas de un manual de autoayuda, pero lo cierto es que funcionaron tan bien que la novia lo acaba perdonando. También podían haber dicho: “No es lo que piensas, nena”. “Mira el pajarito, que es una gaviota”. “No sos vos, soy yo”. El mejor de todos (“por el cambio”) fue una promesa que al final, como siempre, se quedó en gatillazo: “Por el recambio”.
Cómo no va a funcionar la cursilería en un partido político que lleva una rosa de símbolo, igual que el novio que acude a su primera cita y que siempre está prometiendo cosas. Arreglar el problema de la vivienda, suprimir los aforamientos, reformar el sistema de elección judicial, derogar la ley mordaza. Todos esos compromisos no valen nada al lado de la imagen de Pedro Sánchez abrazado dulcemente a su mujer, Begoña Gómez, y diciéndole en público, bien alto, lo mucho que la quiere. Es una alquimia irresistible: oponer la poesía del amor frente al discurso del miedo y el odio, a las turbias amenazas de los recortes y los sacrificios, a la privatización de los recursos públicos. Ahí estaba Sánchez, publicitando su amor en público, demostrando que la emoción pesa más que la ideología y los buenos sentimientos mucho más que los hechos.
El lema oficial para esta campaña es “la fuerza de la gente” -la buena gente, se entiende-, pero gracias al abrazo entre Pedro y Begoña y a los avispados costureros del PSOE, se ha contagiado de otro sintagma subliminal: “la fuerza del amor”. Del mismo modo que en 2023 aprovechó aquel supuesto insulto de “Perro Sanxe” para zafarse en una hábil maniobra de judo animalista, ahora está utilizando la lamentable ofensiva procesal del juez Peinado contra Begoña Gómez para acaparar votos. Los vistieron con una camiseta roja con la consigna estampada en blanco y un corazoncito alternativo a modo de punto final, quizá porque pensaron que vestirlos de hippies con cintas y flecos ya era pasarse. Los podían haber confundido con un par de perroflautas.
“Ella es mi mundo, ella es mi baby, cuando estamos juntos, todo desaparece”. Pedro Sánchez y Begoña Gómez entraron en el mitin de Fuenlabrada bailando al ritmo de Malibú, de Rusowsky, y luego se besaron. A la audiencia le quedaba claro que todo lo que podía ofrecer la oposición ante ese flagrante acto de amor era un beso de Vergara de Feijóo y Abascal, que llevan toda la legislatura entre achuchones, o peor todavía, uno de Ayuso y Almeida. La fuerza del amor es el arma secreta del PSOE, la que ha conseguido reunir en una sola papeleta para el Senado todas las insignias de la izquierda (IU, Sumar, Más Madrid, Compromís, Chunta Aragonesista, Batzarre, etc.), todas excepto Podemos, que son muy suyos y no se casan con nadie. Al final el Frente Amplio era mucho más amplio de lo que nos pensábamos, tanto que prácticamente llega hasta la derecha. ¿Qué es poesía, Pedro? ¿Y tú me lo preguntas? Poesía no es el PSOE.
Comentarios de nuestros socias/os
Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.