Opinión
El resultado de las municipales divide (más) a la izquierda francesa

Por Pablo Castaño
Periodista y profesor de Ciencia Política en la UAB
"Una izquierda aliviada", titula el diario Libération el día siguiente de las elecciones municipales, en las que el Partido Socialista (PS) y sus aliados han conservado el gobierno de las tres principales ciudades de Francia: París, Marsella y Lyon. También hay buenas noticias para La Francia Insumisa (LFI), que se ha presentado por primera vez a los comicios locales y ha obtenido resultados considerables, sobre todo en las grandes ciudades y en sus áreas metropolitanas. Pero la consecuencia más importante para las elecciones presidenciales, previstas para la primavera de 2027, es el ahondamiento del foso que separa a las izquierdas.
De un lado está el PS, que ha formado coaliciones en numerosas ciudades con comunistas y ecologistas. Del otro, el partido de Jean-Luc Mélenchon, que lleva diez años superando a los socialistas en las elecciones presidenciales y aspira a llegar por fin a la segunda vuelta. La unidad construida para las legislativas de 2024, que llevó a la victoria al Nuevo Frente Popular, ya es historia. Los diputados ‘insumisos’ están haciendo una oposición frontal a los sucesivos gobiernos de Emmanuel Macron, presentando mociones de censura para sabotear las políticas de austeridad del presidente. Por el contrario, los socialistas han optado por la conciliación, aceptando una versión rebajada del presupuesto de recortes macronista. La unidad de acción de la izquierda duró muy poco.
El enfrentamiento se ha agudizado en los últimos meses, en los que las derechas y los medios de comunicación conservadores han desplegado una ofensiva para diabolizar La Francia Insumisa. El PS se he hecho eco de estos ataques: su secretario general rechazó un acuerdo nacional para las municipales por "las declaraciones antisemitas intolerables de Jean-Luc Mélenchon", refiriéndose a una broma desafortunada del líder ‘insumiso’ sobre la pronunciación del nombre de Jeffrey Epstein en los medios de comunicación franceses.
La campaña de las municipales ha estado llena de enfrentamientos entre candidatos de las dos izquierdas, pero en algunas ciudades los socialistas se han acabado tragando sus críticas para formar listas comunes con LFI en la segunda vuelta. En otras, como Marsella, los ‘insumisos’ se han retirado para evitar victorias de la derecha o la ultraderecha. Los resultados son diversos. En Toulouse, la lista conjunta ha sido derrotada, mientras que en Nantes socialistas e ‘insumisos’ han ganado juntos. En París, el candidato socialista ha ganado en solitario, tras rechazar una alianza con la candidata ‘insumisa’, pero en Lyon el alcalde ecologista ha sido reelegido después de fusionar su lista con LFI en la segunda vuelta.
Desde la noche electoral del domingo, ambos partidos se han acusado mutuamente de lastrar las posibilidades del otro, en unas elecciones en las que el Agrupamiento Nacional (AN) no ha conquistado grandes ciudades pero ha obtenido sus mejores resultados municipales, mientras que Los Republicanos se han consolidado como el partido hegemónico en las localidades pequeñas y medianas. Mélenchon ha escrito que "el PS nos ha arrastrado en su caída", destacando el estancamiento de un partido que ha sido históricamente fuerte en el nivel municipal. El secretario general socialista, Olivier Faure, ha respondido que "la derrota es casi segura cuando un ‘insumiso’ encabeza una alianza de izquierdas. Mélenchon es el peor candidato de la izquierda para la segunda vuelta [de las presidenciales]".
Todas las miradas se dirigen ya a la cita electoral de 2027, la más importante en el régimen semipresidencialista francés. El macronismo, que ha articulado la vida política francesa desde 2017, se da por derrotado, mientras que el AN tiene casi asegurado un lugar en la segunda vuelta (ya sea con Marine Le Pen, pendiente de un juicio que podría confirmar su inhabilitación, o con Jordan Bardella). La incógnita es quién hará frente a la extrema derecha y si podrá derrotarla. Mélenchon se quedó a solo 400.000 votos de la segunda vuelta en 2022, y no ha parado de crecer desde su primera candidatura, en 2012. Pero el fuerte rechazo que provoca entre gran parte del electorado arroja serias dudas sobre su capacidad de ganarle un duelo a Le Pen o Bardella. Si antes el ‘cordón sanitario republicano’ se refería a las alianzas para evitar victorias de la ultraderecha, los portavoces de la derecha defienden ahora que "Mélenchon ya no es republicano", como afirmó el exministro conservador Bruno Retaillau, en un ejemplo claro de la campaña de diabolización contra LFI.
Las alternativas serían una primaria de izquierdas para elegir otro candidato – opción defendida por el ex ‘insumiso’ François Ruffin y la ecologista Marine Tondelier – o una alianza de las izquierdas sin LFI, como propone el líder del grupo parlamentario socialista, Boris Vallaud. Pero el resultado de las elecciones municipales, que eran un terreno mucho más difícil para los ‘insumisos’ que para el PS, ha demostrado una vez más que Mélenchon y su maquinaria de guerra electoral son un activo imprescindible para la izquierda, y no está a la vista ningún otro líder capaz de acercarse al 20% del voto en las presidenciales. Por otro lado, la única vez que las izquierdas han ganado unas elecciones en la última década fue en 2024, cuando la creación del Nuevo Frente Popular se tradujo en una victoria inesperada, lo que enfría las opciones de victoria de una LFI en solitario.
Las izquierdas tienen una oportunidad en 2027, por el hundimiento del macronismo y el acercamiento de la derecha tradicional a la ultraderecha. Sin embargo, los intereses partidistas y las diferencias estratégicas ponen en peligro el objetivo de evitar la victoria de la ultraderecha.
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