Opinión
Las tres fotos del rey

Por Sato Díaz
Coordinador de Política.
Entregas de premios, recepciones, palco en la final del mundial de fútbol, regatas sobre las azuladas aguas de la isla de Palma de Mallorca. Hasta aquí todo normal en el verano del rey. Pero este año, además, al Borbón le han entrado unas ganas locas por hacer política. Subrayar un perfil propio, esforzarse para asegurar el persistencia de la institución, salir cada vez más en la foto. Tres fotos definen el estío de un monarca que, pese a todo, no consigue dar sosiego a la situación política del país. Su reinado está siendo, sin duda, un periodo inestable. Tres personajes acompañan al jefe del Estado en unas instantáneas que, de por sí, dicen muchas cosas. Juan Jesús Vivas. Javier Negre. Margarita Robles.
La foto con Vivas, presidente de la ciudad autónoma de Ceuta, se produjo en la escalinata del Palacio de Marivent el pasado 6 de agosto. El rey convocó de manera excepcional al representante ceutí en su residencia estival balear. Se cumplía una semana desde la llegada masiva a Ceuta de decenas de miles de personas provenientes de Marruecos. El Gobierno había decidido adoptar un tono suave con Rabat, exculpándole de la tragedia en la que habían muerto decenas de personas. El rey se ofrecía ante Vivas, según narraría este en la rueda de prensa posterior, a visitar la ciudad autónoma. En Moncloa y en el Palacio de Santa Cruz (sede del Ministerio de Exteriores), desinflaban este globo rápidamente. El jefe del Estado actuaba por iniciativa propia, cuando constitucionalmente no tiene funciones ejecutivas. Sus actos han de ser refrendados previamente por el Ejecutivo.
La última visita del rey Juan Carlos I a Ceuta en noviembre de 2007 supuso, como represalia por parte de Marruecos, la llamada a consultas desde Rabat de su embajador en Madrid "por un periodo indeterminado", la cancelación de la RAN bilateral programada y un posicionamiento del parlamento marroquí que consideraba la visita real una "provocación" y a Ceuta y Melilla "ciudades ocupadas" por parte del Estado español. La marroquinidad de las dos ciudades autónomas ha sido uno de los temas del verano en la prensa marroquí. La descoordinación de la Casa del Rey con Moncloa en este tema demuestra debilidad como Estado.
Felipe VI todavía no ha viajado a Ceuta, aunque su atrevimiento con Vivas fue un reto al Ejecutivo que obligó a posicionarse hasta al propio Pedro Sánchez en su rentrée al curso político ante los micrófonos de la Cadena SER el pasado 31 de agosto. Previsiblemente, irá a Ceuta y Melilla en las próximas semanas. La derecha, evidentemente, ha utilizado durante el mes de agosto el ofrecimiento del monarca para contraponerlo con el presidente del Gobierno, en una estrategia política y comunicativa de derribo del Ejecutivo que pasa por mostrarlo como un ente cada vez más aislado. Felipe VI se volvió a convertir en una herramienta del engranaje las derechas y ultraderechas en su afán de derrocar el Gobierno.
Algo similar ocurrió con el viaje de los reyes a Paiporta y otros municipios valencianos, epicentro de la tragedia de la DANA de 2024. El empeño de la Casa del Rey en la visita, pese al enorme descontento social que había en esos momentos, hizo que la comitiva conjunta de los reyes, Sánchez y el expresident de la Generalitat Carles Mazón fuera recibida con insultos y lanzamiento de barro, produciéndose momentos de alta tensión. El dispositivo de seguridad se llevó a Sánchez lejos de allí, pero Felipe VI y Letizia decidieron quedarse a hablar con los vecinos. La derecha mediática y política también utilizó en aquel momento la imagen de los reyes para la confrontación política, contrastándola con la marcha de Sánchez.
Quienes conocen de cerca la relación entre Sánchez y Felipe VI dicen que esta es buena, y que prueba de ello es que los despachos entre ambos dirigentes suelen ser duraderos y fructíferos. Sin embargo, a nadie se le escapa que la Casa del Rey ha dado un giro en los últimos tiempos dotando a la institución de un perfil más político. El causante de esto, según explican periodistas que conocen los entresijos de la monarquía, es la llegada en febrero de 2024 de Camilo Villarino como jefe de la Casa. Diplomático de formación y profesión es consciente de que cada gesto de Felipe VI tiene una dimensión comunicativa y unas consecuencias políticas.
Cada gesto tiene un valor político. Entonces, llama la atención, teniendo en cuenta esta premisa, que Felipe VI accediera el 7 de agosto a hacerse una foto con el agitador ultra Javier Negre. Fue en la toma de posesión en Cali del nuevo presidente de Colombia, el ultraderechista Abelardo de la Espriella. El acto se convirtió en una suerte de convención internacional ultraconservadora. Felipe VI encabezaba la delegación oficial española en la que también participaba el ministro de Exteriores, José Manuel Albares. Negre difundió la imagen junto al monarca: "Un placer volver a coincidir con su majestad el rey Felipe VI". El ministro Óscar Puente no dudó en tildar el encuentro de "absoluta ignominia". Negre ha usado las armas más viles contra la izquierda y este Gobierno desde sus redes sociales y otras plataformas digitales, vanagloriándose de "dar la batalla cultural contra los zurdos de mierda". Todavía sorprende que el jefe del Estado accediera a fotografiarse con tal personaje.
La tercera foto del rey se conoció esta misma semana. Felipe VI, vestido de militar, reunido con otros cargos militares y la ministra de Defensa, Margarita Robles. La reunión había tenido lugar el 7 de septiembre en el Palacio de la Zarzuela, pero se difundió por la Casa del Rey el día 8. Estas reuniones son habituales, pero normalmente no trasciende una imagen de la misma. Y esto llama especialmente la atención porque se produjo en un contexto determinado. El Gobierno ha buscado rebajar la tensión con Marruecos en todo momento y evitar la idea de un conflicto bilateral, sin embargo la vestimenta militar de la foto puede invitar a otras insinuaciones. Una foto de una reunión de trabajo del rey y la ministra de Defensa rodeados de militares es demasiado sugerente.
Además, la foto se daba a conocer el día que el Consejo de Ministros desclasificaba los documentos e informes de servicios de inteligencia, militares y policiales sobre la crisis de Ceuta. Dicha información se hacía pública al día siguiente, el miércoles 9. La polémica entre Robles y Marlaska, Defensa e Interior, ha sido una constante durante todo el mes de agosto en torno a los avisos que el CNI dio sobre la llegada masiva de personas migrantes de finales de julio. En la comparecencia de Sánchez ante el Congreso del pasado 3 de septiembre, Robles no se levantó a aplaudir el discurso del presidente, donde había anunciado, precisamente, la desclasificación de estos documentos. La ministra de Defensa está cada vez más aislada en el seno del Gobierno.
"Una reunión del rey, Robles y militares... ¡Estarán preparando el golpe contra Sánchez!". La broma se ha repetido esta semana en los mentideros políticos de la capital. Últimamente estamos normalizando demasiado la idea del golpe de estado.



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