Opinión
Los vasos comunicantes del PP con la Justicia

Por David Bollero
Periodista
El pasado lunes 23 de marzo, Juan Manuel Moreno Bonilla (PP) adelantaba un mes la celebración de las elecciones en Andalucía. El presidente andaluz justificaba la designación del 17 de mayo para acudir a las urnas en un intento por “facilitar la máxima participación posible" esquivando diversos festejos. Una semana después del anuncio, descubrimos que si se hubiera cumplido el calendario electoral, la campaña se produciría en pleno juicio por el ‘caso mascarillas’ de la Diputación de Almería (PP).
Si Moreno Bonilla hubiera respetado los plazos habituales, los comicios tendrían que haber tenido lugar el 14 de junio, prácticamente la misma fecha que cuatro años antes. La ventaja de esa fecha, además, era que no coincidía ni con las celebraciones del Corpus Christi ni con el tour papal de León XIV, ya que parece haber tanta preocupación por que la ciudadanía no ande de celebración si hay que votar.
Instalado en la estrambótica teoría de los festejos, el presidente andaluz se ha decantado por el 17 de mayo para anticiparse al Rocío. Para estar tan preocupado por esa coincidencia festiva, le ha dado igual que la cita electoral se vaya a producir en mitad de los Patios de Córdoba, las ferias del Caballo de Jerez de la Frontera, de Los Barrios, de Palma del Río, de El Viso de Alcor, de Carmona, Osuna, Sanlúcar la Mayor…
En suma, lo de las fiestas era una milonga. El festejo que realmente quería evitar Moreno Bonilla era el desfile de 43 investigados por la UCO en un caso de corrupción que afecta de lleno a la Diputación de Almería y uno de sus hombres fuertes, José Aureliano García. Este hombre de confianza de Moreno Bonilla no sólo era presidente de la Diputación de Almería, sino que también presidía el PP en esa provincia y, además, lo había incorporado a su nueva ejecutiva regional.
El descalabro es de aúpa, porque en realidad el caso de corrupción ya había estallado en 2021 y, entonces, Moreno Bonilla optó por enterrarlo, estallándole ahora en la cara en año electoral. Si preocupante es que el PP andaluz esté salpicado por la corrupción, más aún lo es la apariencia de vasos comunicantes entre el poder judicial y este partido político. Para cuando se siente en el banquillo Aureliano García, el 26 de junio, ya estará constituido el Parlamento andaluz.
¿Conocía de antemano esta información el presidente andaluz? Si no es así, sólo queda margen para la casualidad o las dotes adivinatorias. Lo inquietante del asunto es que el don visionario se ha manifestado previamente en numerosas ocasiones, anticipando expedientes de la UCO, actuaciones judiciales, registros e, incluso, detenciones. Para un partido que en el pasado se encomendó a la Virgen del Rocío para salir de la crisis o que encontraba aparcamiento gracias al ángel de la guarda Marcelo puede que tengan sentido estas revelaciones divinas, pero normal, lo que se dice normal, no es.
Ojalá el PP tuviera esta vocación de oráculo siempre, como cuando ha de estimar pérdidas económicas en Málaga por la caída del tren de alta velocidad, pero no… El gobierno de Moreno Bonilla denunció que se perderían en la capital de la Costa del Sol 1.300 millones de euros, a pesar de que el impacto económico que este mismo gobierno cifró en 2025 para toda la Semana Santa en Andalucía fue de 500 millones de euros. La realidad es que, como avancé en este mismo espacio, Málaga está de bote en bote estos días, con reservas en hoteles al 90% y el propio alcalde admitiendo que la realidad es que el impacto económico ha sido mínimo.
No, el PP no adivina el futuro y las casualidades sobre lo que anticipa en el ámbito judicial y lo que realmente sucede son tan creíbles como que M.Rajoy no se corresponda con Mariano Rajoy. Y este hecho es una muy mala noticia, porque desprestigia una parte de la política y otra parte de la Justicia, precisamente, en un momento en el que el propio Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ya se encarga él solito de mancillarse con una subida salarial absolutamente injustificada e injustificable.
A la luz de los hallazgos de la UCO y siguiendo los razonamientos que aplica el PP en casos similares, resulta descabellado pensar que el presidente de la Junta de Andalucía y presidente del PP andaluz desconociera lo que se cocía en Almería, máxime cuando la oposición ya le exigió que tomara medidas cinco años atrás.
Hacer uso de información privilegiada para alterar el calendario electoral es iniciar una campaña dopado. Como en el deporte, deberían existir mecanismos para contrarrestar esta ventaja, sobre todo cuando ésta se aplica para eludir transparencia en la corrupción. El mecanismo es el voto porque, se mire como se mire, comenzar la carrera a las urnas de manera deshonesta no es la mejor portada para el programa electoral del PP.

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