Paisaje andaluz antes de la batalla: Moreno busca reducir a Vox y la izquierda movilizar medio millón de votos
Los socialistas y la izquierda alternativa sitúan las autonómicas como un plebiscito por la sanidad mientras el PP trata de sujetar a la ultraderecha y mantener la centralidad con la carta de la supuesta moderación del presidente.
"Feijóo le puede reventar la campaña a Moreno, al seguir una estrategia diferente y tener un perfil de portavoces y un discurso más radical, más agresivo", considera el sociólogo Jaime Aja.

Sevilla-
Ya huele a elecciones en Andalucía, donde se producirá la próxima gran batalla política en España. El tiempo de la legislatura se cumple el próximo mes de junio y el presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno Bonilla (PP), está a punto de convocar. Se suceden las cábalas sobre la fecha de votación (el 17 de mayo, lo que implicaría disolver esta semana que entra, el 31 de mayo, el 14 de junio....) y los partidos políticos están ya metidos en harina, afilando las estrategias y preparando la precampaña.
El reto de las izquierdas está, según asumen todos los partidos y los sociólogos, en la movilización de un electorado en horas bajas, en una comunidad en la que existe la paradoja de que más gente se declara de izquierdas pero la derecha lidera las encuestas y el Gobierno. El objetivo de Moreno Bonilla está en mantener a quien le apoyó hace cuatro años y en lograr que el votante progresista se quede en casa. Además, de sujetar al de Vox y evitar que el partido de Santiago Abascal le dé un mordisco a su mayoría absoluta por la derecha.
El paisaje andaluz antes de la decisiva contienda —Andalucía es la Comunidad mas poblada y, por tanto, estratégica para los partidos de ámbito estatal— presenta, por un lado, un PP dominante con un perfil propio, diferenciado en las formas, no así en las políticas, de la aspereza de la política estatal, debido al estilo personal impreso por Moreno Bonilla. Y, por otro, un bloque progresista, siempre con sus aristas, pero que comparte un esencial objetivo estratégico: movilizar al electorado silente.
"El presidente Moreno Bonilla aporta más hoy aún que la marca PP", considera el sociólogo de la Universidad de Córdoba Jaime Aja. "El que le puede reventar la campaña es Alberto Núñez Feijóo, que sigue una estrategia diferente y que tiene un perfil de portavoces y un discurso más radical, más agresivo", añade Aja.
Moreno, en efecto, ha jugado todo este tiempo la carta de la moderación, acompañada de un atemperamiento formal y de una búsqueda de un ecumenismo dialéctico —el discurso que conecta con la mayoría— que la oposición ha tratado de quebrar en estos años por la vía de la comparación con sus políticas, que miran a la derecha. Cuando se vote, se comprobará el grado de éxito. Estos años, el presidente andaluz se ha dejado pelos en la gatera, según revelan las encuestas, singularmente en el desarrollo de los servicios públicos y sobre todo de la sanidad, la gran asignatura pendiente de sus gabinetes, enfocados a abrir camino al capital privado, en aplicación de su ideología.
Moreno cuenta hoy con mayoría absoluta y quiere mantenerla. Necesita para ello controlar a Vox y al mismo tiempo tenerlo en la recámara, en un nivel de votos reducido. Pero nadie duda de que firmaría con el partido de Santiago Abascal, llegado el caso: Moreno fue el primer presidente en España que llegó un acuerdo con la ultraderecha.
En este momento, Vox está inmerso en una guerra interna de cierto calado. Para el sociólogo Aja, esto siempre tiene un coste, aunque en este momento parezca que todo le sale gratis al partido de Abascal: "Todos los errores que cometes cuando estás creciendo no los pagas en ese momento, pero en cuanto estés decreciendo, las vas a pagar todas juntas y con intereses. Ahora se dice: Bueno, pero es que no le puede pasar, Vox está tan fuerte... Pero no, Vox está en una ola, en una ola mundial. Y está subido a la ola. Están empezando a pensar que son sus propios aciertos estratégicos y su brillantez lo que les está llevando allí y, bueno, pues ellos tienen virtudes políticas, pero realmente el mérito de Abascal es haber tenido la paciencia y la constancia de esperar la ola hasta que la cogió. En Europa los partidos de extrema derecha también tienen su ciclo".
Otro asunto clave para Vox y para el PP, que puede tener su influencia en las andaluzas, es la resolución de la gobernabilidad en las autonomías, aún atascada, tras las elecciones de Extremadura, Aragón y Castilla y León. "Los problemas de enfrentamiento entre PP y Vox van a seguir. Y si a Moreno le pillan los acuerdos de Gobierno entre PP y Vox, opera en su contra porque podría perder el beneficio del votante de centro izquierda que le votó, que hoy tiene una mala valoración de su Gobierno, pero buena de Moreno Bonilla y que no quiere a Vox. Si hay gobierno del PP con Vox en tres comunidades autónomas, entonces aquí lo que se va a decir durante toda la campaña es: tú vas de moderado, pero vas a gobernar con Vox. Eso es algo muy diferente del escenario anterior, el de hace cuatro años", plantea Aja.
Esta no es una cuestión menor: en las elecciones de 2022, el PP obtuvo 58 escaños, tres por encima de la mayoría absoluta. Para obtenerla, aglutinó, además de todo el voto de Ciudadanos, también apoyos prestados de centro izquierda y alguno de izquierda incluso, que no querían ver de nuevo a la ultraderecha influyendo en el Gobierno de Andalucía, según expuso la encuesta postelectoral del CIS. El PP se llevó entonces por escasos votos el último escaño en cuatro provincias: Sevilla, Málaga, Córdoba y Cádiz.
En Almería, un auténtico feudo del PP, además está por comprobarse el alcance electoral de la detención y posterior dimisión del presidente de la Diputación, José Aureliano García, investigado por cobrar presuntas comisiones ilegales a cambio de contratos. En las pasadas autonómicas el PP obtuvo seis diputados; el PSOE, tres y Vox, otros tres.
Los discursos beligerantes de Vox contra el feminismo pondrán a prueba una vez más también el factor del voto de las mujeres, que ya han influido en elecciones anteriores. "Los estudios sobre voto suelen mostrar que votan menos a la derecha radical", afirma Julia Espinosa, profesora de Sociología de la Universidad de Sevilla. Pero "se ve también que los hombres más jóvenes suelen votar más a Vox", agrega.
Desgaste sanitario
Las encuestas sitúan hoy a Moreno holgadamente en cabeza, pero el presidente andaluz acude a la votación con cierto desgaste que podría poner en riesgo su mayoría absoluta tras siete años en el puesto (gobierna desde enero de 2019), fundamentalmente por los problemas de la sanidad pública, que no ha logrado arreglar, y también por la vivienda, en segundo término. El caso de los cribados de cáncer fue la gota que colmó el vaso de una situación que venía arrastrándose desde hacía tiempo y que no ha hecho más que incrementarse.
Esa crisis reveló el profundo deterioro de la sanidad pública en Andalucía, que hoy ocupa el último lugar de todas las comunidades autónomas en valoración de usuarios, según el último barómetro sanitario, hecho público el 20 de marzo. En algunas comarcas rurales se puede hablar incluso de cierto colapso en la atención sanitaria. Este va a ser ciertamente uno de los ejes de la campaña del PSOE y también de las izquierdas. Así lo ha planteado la candidata, la aún vicepresidenta María Jesús Montero: las andaluzas serán un plebiscito sobre la sanidad pública.
Movilizar al electorado
El gran reto del PSOE y de las izquierdas es movilizar al electorado silente, que está desmotivado e instalado en la abstención, según Aja. En los cuarteles generales de los partidos calculan que hay medio millón de votantes [la cifra sale de la diferencia en el voto entre las pasadas autonómicas de 2022 y las generales de 2023] que podría acudir a las urnas si se le dan los motivos adecuados, acudir a las urnas. Todos están pensando en las mejores estrategias para levantar al personal del sillón. "No hay resignación [en las izquierdas]. Creen que esto es irreversible, pero vamos a tener éxito si logramos movilizar", analiza Antonio Maíllo, candidato de Por Andalucía.
Si lo logran, calculan también en las filas socialistas, habría un partido que disputar. El PSOE tiene el reto de superar de una vez la división que causaron las primarias entre la militancia y activar a sus bases. Los socialistas cuentan con presencia prácticamente en cada pueblo de la comunidad autónoma y esa es una de las tareas de la candidata, según Aja: poner a trabajar a toda la organización. La elaboración de las listas al Parlamento, según esta óptica, adquiere así mayor importancia.
En el PP de Andalucía están convencidos de que el factor Sánchez, por así llamarlo, penaliza al PSOE en Andalucía, de que la cercanía de Montero con el presidente del Gobierno les beneficia. "El antisanchismo moviliza a la derecha en todas las elecciones. La derecha en general está hipermovilizada y el antisanchismo es la bandera", analiza el sociólogo Aja.
"La derecha está muy movilizada y la izquierda se moviliza puntualmente, como en las grandes batallas. Sánchez ahora mismo es la causa y la solución de los problemas del PSOE: es el que más moviliza al electorado propio y el que más moviliza a la derecha. Sánchez tiene mas voto que el PSOE ahora mismo, al igual que Moreno Bonilla respecto al PP andaluz. Esa es la diferencia de estrategia. ¿Sánchez va a movilizar más a la derecha? Ahora toca movilizar a la izquierda. Tráelo todo lo que puedas", analiza Aja.
La izquierda alternativa, salvo giro de última hora, nunca descartable, parece que acudirá a las urnas dividida en tres listas: Por Andalucía, Adelante y Podemos. De momento, entre las formaciones no hay beligerancia activa: el foco está en Moreno Bonilla, en combatir a Vox y en movilizar. En Adelante analizan que no sacan nada de una pelea en la izquierda en este momento: "Nuestro adversario es la derecha y las políticas de derecha. No vamos a competir con Por Andalucía. Creemos que hay un montón de gente de izquierdas, que ahora mismo no está movilizada para unas andaluzas y ese es nuestro hueco".
"No aporta nada meter más cizaña. Nosotros competimos con la derecha por sus valores. Y nos parece genial que otra izquierda movilice. No sirve de nada que le meta el dedo en el ojo a Por Andalucía, porque queremos que tengan el mejor resultado posible", agregan en la formación soberanista de izquierdas. "Hay tanta desmovilización en las izquierdas que pueden desarrollar sus estrategias sin confrontar entre ellas", resume Aja.


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