Opinión
A vueltas con las primarias

Por Enrique del Olmo
Sociólogo
Suso del Toro, en los comienzo de la década del 10 del siglo XXI dijo: "Las primarias han venido para quedarse" y, efectivamente, si hay algún hecho en la vida orgánica de los partidos que ha aparecido como un elemento estructural han sido las primarias. Pero tres lustros después vemos que este aire fresco que supusieron las mismas, ahora se agosta y envejece por su uso torticero por parte de los aparatos partidarios para intentar sobrevivir con una pátina de "consulta" democrática. El último episodio de esta involución nos lo ha escrito la dirección de Mas Madrid, con un modelo "innovador" de primarias cerradas para elegir candidatos y un carnet por puntos para poder ejercer plenamente ese derecho, generando un importante fiasco social a una fuerza que había hecho de la horizontalidad y la apertura una de sus señas de identidad. No olvidaremos tampoco las consultas exprés por la red para ratificar decisiones ya tomadas o el incremento exponencial de los avales para impedir una autentica confrontación democrática de las diversas opciones.
En la batalla que estamos ante la ola reaccionaria y autoritaria, debería ser la izquierda (en cualquiera de sus acepciones) la que se situase a la cabeza de la participación ciudadana y de la defensa de valores que profundicen la democracia y los derechos, en lugar de esta involución que arrebata la voz a militantes y simpatizantes y por ende a la sociedad.
Volvamos a algunos elementos de lo que fue innovación en los albores de la década de los diez. La discusión sobre las primarias, en el momento actual, no es ni una discusión técnica ni organizativa. Es una discusión política y de primer orden. Es decir, hacer de las primarias no un instrumento de la distribución de poder interno sino de participación de la sociedad. Veamos alguna de las características básicas que nos enseña la historia más próxima.
No puede ser que las barreras internas para presentarse a través de avales estén muy por encima de las barreras de entrada en las elecciones generales (el 3%) o a algunos parlamentos autonómicos como Madrid (el 5 %) o Cataluña (el 3%). Es decir, se es más restrictivo en las elecciones internas que en las institucionales. Además, los avales son excluyentes, es decir se exige a los militantes un aval previo sin conocer ni escuchar a los candidatos y no pueden firmar por varios candidatos para facilitar la confrontación democrática. Es el alineamiento a golpe de pito de este o de aquel sector de aparato. Es casi una votación sindicada previa con lo cual se daña sensiblemente el carácter abierto de las primarias. ¿Dónde queda el convencimiento, donde la credibilidad que se puede obtener en un proceso de discusión y debate? ¿Por qué un militante no puede avalar a cuantos candidatos quiera?; porque lo que desea es que estos confronten en un proceso abierto de primarias y no una adhesión previa. Este es un aspecto nodal de todo el proceso. Si se bloquea el paso de candidaturas con barreras orgánicas altas, se da a la ciudadanía formulas previamente cocinadas. ¿Por qué tengo que vincular mis apoyos en las primarias a un aval previo sin conocer a todos los candidatos? La irrupción de las primarias en la vida política española viene como reflejo del fenómeno que se había producido en la izquierda francesa e italiana donde esto se ha mostrado como lo mas eficaz tanto en Francia, como en Italia. 2.500.000 de franceses decidieron el liderazgo de Hollande y sentaron las bases para llevarlo al Eliseo y 3.500.000 italianos condujeron a Bersani en dura lucha con Renzi a una victoria insuficiente pero victoria al fin y al cabo al PD.
Ha sido la irrupción masiva de la ciudadanía en las decisiones de los partidos lo que permitió un proceso movilizador, abierto y democrático. En las primarias del PS francesas hubo en primera ronda seis candidatos (Hollande, Aubry, Royal, Valls, Baylet y Montebourg) y en Italia 5 (Bersani, Renzi, Vendola, Puppato y Tabacci). Lo importante es abrir el proceso a la ciudadanía y no establecer filtros que impidan que a este llegue un abanico amplio de opciones.
Aunque posiblemente pudiésemos poner muchos más ejemplos, tenemos en nuestra historia reciente dos ejemplos de la enorme repercusión política que pueden tener procesos donde la participación de la sociedad tenga un gran peso. Uno fue la elección de listas en Ahora Madrid, que condujo a Carmena a la alcaldía de Madrid, con participación de diversas organizaciones y colectivos, buscando los mecanismos más amplios, libres y participativos. Y el otro, aunque fuese de carácter orgánico e interno, la segunda elección de Pedro Sanchez como Secretario General, donde derrotó amplísimamente a la candidata del establishment socialista Susana Diaz contra todo pronóstico pero aupado por una enorme movilización de la militancia socialista y ugetista.
Uno de los argumentos de los impulsores de las barreras/avales es evitar que aparezcan candidatos "frikis" o que se manipule el resultado por fuerzas ajenas. Los dos parten de la desconfianza hacia la militancia y los ciudadanos. ¿Quién define el carácter friki de una candidato? Y en segundo lugar, tanto miedo a que un friki reciba un apoyo masivo, si es así es que algo muy serio pasa en el partido y en la sociedad. Lo segundo es la irrupción de fuerzas malévolas en el proceso, por ejemplo que Ayuso inscriba a 100.000 votantes en las primarias de la izquierda y modique el resultado a su antojo, otra argumentación insostenible basada en el miedo y en la falta de confianza.
Estamos hablando de las primarias abiertas como instrumento de acercamiento de la ciudadanía a la política y de participación en decisiones tan transcendentales como como la elección de candidatos. Es ir más allá de militantes, inscritos o simpatizantes, es dar un salto cualitativo en la participación ese tema lo resolvieron adecuadamente en su momento en Francia e Italia, pero también aquí el PSC (Partit dels Socialistas de Catalunya) dio una respuesta interesante: cualquier ciudadano mayor de 16 años inscrito en el censo electoral del distrito o pueblo donde se realice la votación, puede participar con la firma de una declaración de identificación con los objetivos generales del partido, por ejemplo en el anteproyecto de primarias del PSC la declaración dice "Me reconozco en los valores progresistas y de izquierdas, de libertad, igualdad, justicia, solidaridad, y paz en el proceso de elección del candidato o candidata socialista a…………y contribuir a su éxito electoral", y además realizará una módica cuota para sufragar los gastos (1 o 2 euros).
Junto a ello para garantizar el debate democrático se puede habilitar la existencia de dos vueltas con el objeto de favorecer la pluralidad de iniciativas y propuestas por un lado y la definición final por la mayoría de los votantes (mas del 50%).
En el ranking sobre la calidad democrática de los partidos políticos españoles, que elabora Más Democracia anualmente señala con claridad algunos elementos claves para la valoración de los procesos de primarias con cuatro subcriterios acumulativos: 1) existencia de un órgano de control separado de la dirección del partidos y con participación de las candidaturas; 2) igualdad de recursos para todos los candidatos; 3) campaña en tiempo adecuado y 4) debates públicos entre los candidatos. Los grados de cumplimiento de estas mínimas garantías son bajos, de hecho en el ranking de 2024 la media de todas la formaciones políticas analizadas, en el apartado de elección de cargos públicos, no alcanzaba el aprobado (4,7).
Hablar de primarias abiertas es sobre todo hablar de movilización y participación ciudadana, de la eliminación de trabas y barreras para que las personas que quieran concurrir puedan hacerlo. En los momentos en que se habla en la izquierda de alianzas y posibles acuerdos, es fundamental retomar la participación ciudadana como un elemento de fuerza y de cohesión.

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