Opinión
Ahora sólo queda esperar para saber de quién es el muerto
Por Manolo Saco
Lo más parecido a una maldición nos obliga a continuar con la conversación de ayer, a nosotros y al país entero, porque eso es lo que más desean ETA y el PP. ¡Qué coincidencia de anhelos más vergonzosa! Para ambas organizaciones, y por motivos distintos (quiero suponer), era un baldón intolerable que el miedo al terrorismo hubiese pasado al tercer o cuarto lugar de las preocupaciones de los españoles. Así que las aguas de la angustia han vuelto a su sitio.
De esta manera se diluyen de las portadas de los diarios los malos presagios para la teoría conspiranoica del 11-M auspiciada por Génova 13: si nadie encuentra etarras en el 11-M, que no se preocupe la feligresía, dejemos las minucias de mantener vivo el rescoldo de la conspiración a los criados del periodismo de talonario y a la caverna de la AVT de Alcaraz y a sus abogados en el macro juicio. Que nadie se preocupe, su valor está muy devaluado, porque de ahora en adelante nos vamos a coger un jartá de terroristas de carne y hueso, y no de los virtuales, de esos que sólo ponían bombas en la imaginación de los conspiradores.
En biología se conoce como “altruismo recíproco” la simbiosis de intereses formada por organismos de distintas especies, como ETA y el PP, como las flores que atraen con su néctar a las abejas para polinizar, como los búfalos y los tocos piquirrojos, comos las flores rojas tubulares y los colibríes, como los meros y los peces limpiadientes, como los tiburones y sus rémoras (esto último creo que ya lo había dicho)... Unos y otros se hacen el favor recíproco, aunque cada uno trabaje exclusivamente por su interés.
Y mientras la simbiosis procura bienestar y provecho tanto a los tiburones como a las rémoras de la política, el resto de los españoles nos sentamos a esperar a ver quién es el siguiente en la lista de los muertos. Y ese día se paralizarán todas las conversaciones, y nuevamente nos quedará el alma en suspenso, sin adjetivos nuevos para condenar los atentados. Cuarenta años de adjetivos gastados, de imaginación caduca en las frases de condena, de tristeza y de odio a partes iguales.
Y mientras llega la hora, os hago la gran pregunta. Os la sirvo cruda para que apreciéis en toda su extensión su textura repugnante, babosa, y su sabor amargo. Teniendo en cuenta que el Partido Popular cree a pies juntillas que perdió las elecciones del 14-M por culpa de los atentados de Atocha, ¿creerá, en consecuencia, que unos cuantos atentados de ETA serían la solución correcta para derribar a Zapatero y devolverles el poder? ¿Cuántos muertos creéis que necesita el PP para ganar las próximas elecciones? Es más, ¿con cuántos muertos se conformaría?
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Meditación para hoy: Tengo muy poca esperanza en el futuro. Hoy, por ejemplo, es el futuro de ayer, y ya veis qué mierda de futuro.