Opinión
‘Birds in the Night’
Por Público -
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Pájaros en la noche, ¡y qué pájaros, el ya decrépito fauno Verlaine y el más joven y todavía casi imberbe Rimbaud! Para Pío Baroja, que estuvo en París poco después de la muerte en 1896 del primero, se trataba con toda seguridad de un poeta excelso, universal, enorme. Rubén Darío estaba de acuerdo.
"Birds in the Night" era el título, así en inglés, de uno de los poemas más conmovedores del maestro galo. Poema del amor desesperado, de la culpabilidad por lo hecho y lo no hecho, de la nostalgia que mata. ¿De dónde había sacado el título? Me acabo de enterar por Internet. Era el verso inicial de una nana de ribetes amorosos que se hizo popular en Londres allá por 1870. Y que oiría el poeta cuando dos años después llegó a la capital británica con el autor de El barco ebrio, huyendo del escándalo que provocaba en París y Bruselas la pública expresión de sus amores.
A Luis Cernuda, por homosexual y por poeta, no podía dejar de fascinarle aquella escapada, que le inspiró una feroz reflexión en la cual, retomando el título “Birds in the Night” (Desolación de la Quimera), arremetía contra la hipocresía de las autoridades municipales que acababan de pegar una placa conmemorativa en la fachada de la casa número 8 de Royal College Street, en el barrio de Camden. Placa que proclamaba que allí, durante unos meses de 1873, “vivieron” los dos poetas franceses. “Vivieron, bebieron, trabajaron, fornicaron”, corrige el poeta sevillano, otro a quien no le dejaron vivir la vida que le correspondía. Qué amargura la suya, con razón.