Opinión
Del Bosque nos sube el PIB
Por Juan Carlos Escudier
-Actualizado a
Ha afirmado el ABN Amron y lo ha certificado la vicepresidenta Elena Salgado que esto de ganar el Mundial de Fútbol nos subirá el PIB además de la moral, porque, según parece, la euforia de levantar la Copa no sólo facilita el sexo en algunos matrimonios que lo tenían olvidado ahora que no hay Liga sino que también incrementa el consumo. Los del banco holandés cifraban el impulso a la economía en casi 5.000 millones de euros, pero Salgado, mujer prudente, ha preferido no dar cifras, aunque haya resaltado que la economía va mejor con humor y buen rollito. En resumidas cuentas, habrá quienes, enardecidos por el zapatazo de Iniesta, se compren un piso al descuido, algo que jamás habrían hecho si no hubiéramos pasado de cuartos como era costumbre. Ya nos tenía dicho Boskov que, en esto del fútbol, ganar es mejor que empatar y empatar es mejor que perder.
Además de estos potenciales efectos balsámicos sobre el devenir de nuestra economía, el triunfo de la selección ha provocado una batería de comentarios de nuestra clase dirigente, que uno no sabe si interpretar en su literalidad o con una doble intención. Así, cuando Rajoy habla de que “haciéndolo bien, todo se puede”, ¿se refiere al Mundial o a sus compañeros de Alicante acusados de cohecho, fraude, tráfico de influencias y revelación de secretos sobre cuyos manejos aún no ha tenido a bien pronunciarse directamente? ¿Iría dirigida a Montilla –con el que se verá la próxima semana- la alusión de Zapatero de que el éxito de los chicos de Del Bosque nos permitirá recuperar la unidad como país?
Lo que está claro es que en cada uno de nuestros políticos habita un periodista deportivo. Hay un Abellán en Soraya Sáenz de Santamaría cuando proclama que en la Roja ha triunfado la cohesión sobre el individualismo, y un De la Morena en Fernández de la Vega y su definición del éxito: “esfuerzo, espíritu de equipo, deportividad y un inmenso talento”. Viéndolas tan de acuerdo, cuesta entender que se tiren cada miércoles los trastos a la cabeza.
Es muy posible que la resaca de la victoria dé pie en los próximos días a tonterías de similar enjundia. Le recuerda a uno esa vieja frase de Michel: “Llega a entrar y es gol”. El caso es que entró y nos volvimos locos de alegría, pero no tanto como para cambiar de coche.