Opinión
El camino de Díaz Ferrán hacia su reelección
Por Vicente Clavero
Debe de creer GERARDO DÍAZ FERRÁN que las tiene todas consigo cuando ha aceptado adelantar las elecciones presidenciales en CEOE, inicialmente previstas para marzo de 2010. Hoy va a proponérselo a la asamblea general, convencido de que es lo que más le conviene, a pesar de los inevitables riegos que conlleva la operación.
Su mandato adolece de cierto déficit democrático, pues no lo eligió la Junta Directiva, sino el sanedrín formado por los vicepresidentes, que gozan de dicha potestad gracias a una reciente reforma estatutaria. Éstos se limitaron entonces a acatar la voluntad expresa de JOSÉ MARÍA CUEVAS, mentor de Díaz Ferrán, de quien todos esperaban que se continuara la obra de su antecesor.
El nuevo presidente, sin embargo, demostró muy pronto que tenía ideas propias, bastante alejadas en algunos casos de principios que en CEOE se consideran esenciales. Eso le costó más de un encontronazo con el secretario general que heredó, JUAN JIMÉNEZ AGUILAR, acérrimo partidario de mantener el statu quo y no poner en riesgo los equilibrios trabados en la patronal durante años.
Harto de sus constantes desencuentros, Díaz Ferrán acabó por despedirlo, pero a cambio de la posibilidad de situar en el puesto a una persona de su confianza (JOSÉ MARÍA LACASA) tuvo que abrir la puerta al adelanto de las elecciones. Tres meses después de aquello, ha decidido cruzar el umbral, y para no pegársela pretende acallar las voces críticas procediendo a un reparto de cromos con sus más significados detractores.
Que un hombre como SANTIAGO HERRERO, líder de los empresarios andaluces, acceda a plegar velas por un poco más de poder es posible, pero poco probable. Su concepción de lo que debe ser CEOE nada tiene en común con la de Díaz Ferrán, y entraría dentro de la lógica que presentara una candidatura propia, como ya intentó cuando Cuevas anunció su retirada.
En esa ocasión, toda la nomenklatura de la organización estaba a lo que el presidente saliente mandara, y Herrero prefirió una retirada a tiempo antes que una más que previsible derrota. Ahora, sin embargo, las cosas son distintas, toda vez que Díaz Ferrán no goza, ni de lejos, de la influencia que Cuevas tuvo, y por tanto la tentación de disputarle el cargo es muy fuerte.
Otros frentes
De cualquier forma, Herrero es solo uno de los obstáculos con los que puede tropezar el presidente de CEOE en su carrera hacia la reelección, si finalmente la emprende. Hay otros dirigentes patronales que tampoco ven con buenos ojos los planes de Díaz Ferrán, que pasan por convertir a la patronal en una especie de lobby, básicamente dedicado a defender los derechos de las grandes empresas españolas y no al conjunto de ellas, como ha ocurrido hasta ahora.
Cambio o ruptura
En Cepyme existe un hondo malestar ante esta eventualidad, y así lo ha puesto de manifiesto reiteradamente su presidente, dentro y fuera de los órganos de Gobierno. JÉSUS BÁRCENAS lleva meses quejándose de que Díaz Ferrán no vela por los intereses de las pequeñas y medianas empresas con el ahínco que debería, lo que ha dado pie incluso a que se especule con la hipótesis de que, si la situación no cambia, Cepyme se plante su continuidad en CEOE.
Control limitado
Aunque es difícil que la sangre llegue finalmente al río, el mero hecho de que suenen tambores de ruptura es una muestra de lo turbia que bajan las aguas en la patronal y de que renovar en el cargo no será un camino de rosas para Díaz Ferrán. Cuenta a su favor con el control de la organización, pero se trata de un control mucho más limitado del que los dos anteriores presidentes de CEOE (FERRER SALAT y Cuevas) tuvieron en su día.