Opinión
Caza mayor en torno a Iberdrola
Por Vicente Clavero
En la cacería que se ha organizado en torno a Iberdrola, la principal pieza a batir es su presidente y él, que de vez en cuando se echa la escopeta a la cara para pegar unos tiros en el campo, lo sabe perfectamente.
IGNACIO SÁNCHEZ GALÁN se ha convertido en un estorbo para los planes de FLORENTINO PÉREZ y sus socios (los ALBERTOS y la familia MARCH), que pretenden alzarse con el santo y la limosna de la reordenación del sector eléctrico, donde tienen importantes intereses. Ya controlan Unión Fenosa y aspiran a fusionarla con Iberdrola, de la que poseen alrededor del 12%, aunque no pinchan ni cortan nada porque Sánchez Galán, consciente de sus pretensiones, se niega en redondo a darles cancha.
Éste cuenta para ello con un núcleo duro formado a su imagen y semejanza, en el que militan desde ALICIA KOPLOWITZ (a la que se le acaba de abrir un nuevo frente por la posible entrada del fondo soberano de Dubai en FCC a través de Colonial) hasta varias cajas de ahorros, algunas situadas en la órbita del PSOE, como la de Castilla La Mancha, que capitanea JUAN PEDRO HERNÁNDEZ MOLTÓ, martillo de herejes de MARIANO RUBIO en el Congreso de los Diputados cuando estalló el escándalo de Ibercorp.
Con este panorama, Florentino Pérez tenía sólo dos opciones: rascarse el bolsillo y aumentar la participación de ACS en Iberdrola hasta superar los obstáculos que Sánchez Galán había puesto en su camino (cosa que le costaría mucho más dinero del que probablemente esté en condiciones de reunir) o echar mano de alguien con el músculo financiero necesario para tomar al asalto la compañía.
Todo apunta a que, después de darle muchas vueltas, ha elegido el papel de caballo de Troya y facilitará desde dentro la entrada de la francesa EdF en Iberdrola, con la esperanza de que, si todo sale bien para ambos, su sueño pueda cumplirse, aunque quizás en condiciones algo distintas de las que había deseado. Siempre y cuando, como es natural, el resto de los accionistas se dejen y las autoridades reguladoras no pongan ninguna objeción, lo que está por ver.
De hecho, PEDRO SOLBES ya ha adelantado su desacuerdo con un eventual troceo de Iberdrola, y MARIO RAJOY, que a fin de cuentas es candidato a la Presidencia del Gobierno, se ha quejado de que otra gran empresa española pueda pasar a manos extranjeras.