Opinión
El CENIEH abre sus puertas
Por Ciencias
ORÍGENES // JOSÉ MARÍA BERMÚDEZ DE CASTRO
* Director del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana, Burgos
Después de casi cinco largos años de incertidumbres, luces y sombras, el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana de Burgos tiene ya su propio edificio (diseñado por el arquitecto Juan Navarro Baldeweg), bien equipado y preparado para dar cabida a varias decenas de científicos y técnicos. La temida crisis, que nos ha sorprendido en plena faena, ha desbaratado en parte los planes de contratación previstos. Con un poco de paciencia todo ha de llegar.
Lo verdaderamente importante es que en España ya disponemos de un centro de investigación sobre nuestros orígenes que rivalizará (en el mejor sentido de la expresión) con los dos centros más prestigiosos de Europa en estas materias: el Instituto Max Planck de Leipzig, en Alemania, y el Centre for Human Evolutionary Studies de la Universidad de Cambridge, con los que establecerá vínculos de colaboración. Por supuesto, el CENIEH ya colabora con tres centros españoles: la Universidad de Burgos, el Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social y el Centro de Investigación UCM-ISCIII de Evolución y Comportamiento Humanos.
El CENIEH es un centro de investigación que no precisa enormes costes de mantenimiento. Sus resultados científicos incrementarán en gran medida el saber de la humanidad, pero no afectarán (al menos a corto plazo) al bienestar tecnológico de la sociedad. Sin embargo, nos encontramos en tiempos difíciles, en los que las ideologías están en crisis. El neoliberalismo económico salvaje, que ha llegado a afectar incluso a instituciones supuestamente con nobles ideales, como la Iglesia católica e incluso a la propia ciencia, hace aguas por todas partes. Los valores del siglo XX ya no nos sirven. Los modelos económicos se tienen que revisar a fondo. Las alarmas por la progresiva destrucción de nuestro entorno, el cambio climático, el crecimiento demográfico incontrolado o las previsiones de movimientos migratorios en masa de los humanos más desfavorecidos suenan con fuerza, mientras cerramos los ojos y hacemos oídos sordos.
En este escenario, sólo caben la reflexión y la búsqueda de nuevos valores. La investigación en profundidad de nuestra especie, de su pasado y de sus expectativas de futuro deben jugar un papel trascendental en los cambios que se avecinan. El CENIEH, como otros centros similares, debe saber transmitir ese conocimiento; en particular, los primeros destinatarios de ese conocimiento deben ser los políticos. El retorno a un humanismo que presida las decisiones de los máximos responsables tiene una enorme trascendencia para ese futuro incierto.