Opinión
Un día para la reconciliación
Por Vicente Clavero
El mutis de JOSÉ MARÍA RAMÍREZ POMATTA, que el mes pasado abandonó la presidencia de Mutua Madrileña muy a su pesar por motivos de salud, va a desatascar uno de los contenciosos más enconados que tiene abiertos la compañía.
Ramírez Pomatta, durante los cinco años y ocho meses que permaneció al frente de la Mutua, convirtió la vieja aseguradora de automóviles en un actor destacado de la economía española. Amplió notablemente su oferta de productos y su presencia territorial, hasta entonces muy centrada en la comunidad de Madrid, y utilizó el dinero que empezó a entrar a chorros en la Mutua (sus beneficios anuales superan los 600 millones de euros) para meter la nariz en ACS, Sacyr Vallehermoso, Repsol y Banco Santander, lo que le proporcionó un protagonismo del que antes carecía.
Sin embargo, el carácter a veces explosivo de Ramírez Pomatta tuvo efectos colaterales indeseados; entre ellos, el enfrentamiento público con Mapfre, primera aseguradora del país, con casi 8.000 millones en primas el año pasado, y principal competidora de la Mutua, sobre todo en la capital de España, donde mantienen una antigua pelea a cara de perro por la cuota de mercado.
Comenzó hace un año, cuando Ramírez Pomatta puso de hoja de perejil a Mapfre por haber presentado sus resultados correspondientes a 2006 en la modalidad pro forma, es decir, a título provisional, según él para ocultar que había ganado menos de lo que esperaba. Rompiendo todos los usos y costumbres, vino a decir que eso era impresentable e instó a la CNMV a tomar medidas que garantizaran la transparencia en el sector.
Los responsables de Mapfre, como era de esperar, pusieron el grito en el cielo por lo que les pareció una agresión injustificada y sin precedentes, y llevaron su enfado hasta la patronal de seguros, Unespa, a cuyo comité ejecutivo se negaron a volver hasta que la Mutua se desdijera o fuera apartado de él. Ramírez Pomatta no quiso dar marcha atrás, pese a las muestras de solidaridad que su rival recibió, y acabó por salirse de Unespa, donde le ambiente se le hizo irrespirable después de aquel desgraciado incidente.
Esa anomalía, que dura desde septiembre, parece a punto de subsanarse ahora que la presidencia de la Mutua está ocupada por IGNACIO GARRALDA, un hombre más templado que Ramírez Pomatta y que no tiene las ataduras de éste por lo que al conflicto de marras se refiere. De hecho, uno de los primeros gestos de Garralda fue telefonear a su homólogo de Mapfre, JUAN MANUEL MARTÍNEZ, lo que en Mapfre fue recibido con agrado.
Hoy, Ignacio Garralda y Juan Manuel Martínez han quedado a almorzar acompañados de sus colaboradores más cercanos: CARLOS MARTÍNEZ PÉREZ, JAVIER MIRA, ALBERTO MANZANO... Seguramente, firmarán la pipa de la paz. Y luego, si las cosas no se tuerce, la Mutua volverá al redil de Unespa.