Opinión
Sin electricidad en Gaza
Por Eugenio García Gascón
La situación en la franja de Gaza ha experimentado un grave deterioro desde el golpe de estado en Egipto del pasado 3 de julio, cuando el nuevo régimen decidió de un día para otro destruir los túneles que comunicaban la franja con el exterior.
A través de los túneles entraban en Gaza todo tipo de bienes y alimentos, incluidas ingentes cantidades de carburante que permitían a la población realizar tareas cotidianas, como calentar las casas o llenar los depósitos de los coches.
Ahora mismo los cortes de electricidad se producen a diario. El fluido llega a los hogares seis horas al día, luego se interrumpe durante doce horas y a continuación vuelve durante otras seis horas.
Esta situación corre el riesgo de empeorar ya que los responsables del suministro anticipan que pronto los turnos de electricidad serán solo de cuatro horas al día en lugar de seis.
Los inconvenientes son de todo tipo. Por ejemplo, muchos estudiantes de las escuelas y universidades no pueden realizar sus tareas durante la noche porque no tienen luz, así que se levantan de madrugada para aprovechar la luz solar.
Las familias de casa no pueden almacenar nada en las neveras ya que todo se echa a perder.
La franja de Gaza es una gran cárcel rodeada por un vallado electificado en su frontera con Israel, por un alto muro en su frontera con Egipto y por buques de guerra israelíes que no permiten que los pescadores faenen mar adentro más allá de seis millas.
Para agravar la situación, el gobierno de Hamas no puede pagar el sueldo a los funcionarios ya que carece de efectivo. Hasta ahora el dinero entraba clandestinamente desde Egipto pero la destrucción de los túneles ha cortado ese camino.
Quien está sufriendo las consecuencias de este bloqueo es la población en general, y más especificamente los palestinos con menos recursos, que son la mayoría de los palestinos de Gaza.
Mientras se impone un injusto castigo colectivo sobre 1,7 millones de civiles, la comunidad internacional no interviene de ninguna manera para acabar con este sufrimiento inhumano.