Opinión
La fiebre de los portátiles ligeros
Por Ciencias
Un verano 2.0 por PIXEL Y DIXEL
Desde hace ya unos años se venden más ordenadores portátiles que de sobremesa. Esto es debido en muchos casos a que la gente prefiere tener en su casa un ordenador pequeño, que quepa en un cajón, y que en un momento dado se pueda mover al sofá de la casa o incluso llevarlo de viaje.
Así aparecieron incluso portátiles gigantes con pantallas de 17 y 20 pulgadas, pensados para no salir de casa, ya que su peso suele superar los cuatro kilos. Una vez cubierto ese segmento de mercado, los fabricantes de ordenadores se lanzaron a por los portátiles más pequeños con un doble reto, hacer portátiles muy pequeños, ligeros y, en algunos casos, muy baratos.
Los ultraportátiles, mininotebooks, o nanoportátiles, están pensados para ser el segundo ordenador, ese que te llevarás de viaje. De ahí la importancia del peso y el tamaño. Pantallas de 7 a 9 pulgadas, memoria sólida en vez de disco duro, muchos de ellos con Linux de serie para ahorra el coste de una licencia de Windows, y con precios impensables hace unos años: 299 euros cuesta un ASUS Eee con Linux, que apenas pesa 900 gramos, tiene webcam, y WiFi. Cuando ves uno de estos miniportátiles desearás tener uno, pero no todo es perfecto: sus teclados son muy pequeños, sólo están indicados para navegar por Internet y aplicaciones de ofimática, no llevan CD ni DVD, y su capacidad de almacenamiento suele ser muy limitada. Aún así, son los ordenadores perfectos para un verano 2.0.