Opinión
Filibusterismo escrito y provincial
Por Luis Díez
Entre el filibusterismo y la ocurrencia se halla esa figura literaria que los castizos llaman “ganas de tocar las pelotas”. Un diputado tiene una ocurrencia; agarra la lista de pueblos de su provincia y escribe una resma de preguntas, una a cada ministerio, para que le digan cuántas inversiones han realizado en un pueblo, en el otro y en el de más allá. Es lo que se llama filibusterismo escrito, elevado a la decimoquinta potencia. Y es lo que han hecho sus señorías del PP de Córdoba, Rafael Merino y Fernando López-Amor. Luego dirán que no se ocupan de su provincia al por menor.