Opinión
El final del exilio francés de Joaquín Rivero
Por Vicente Clavero
-Actualizado a
Uno de los reyes del ladrillo en la época del boom ha anunciado su regreso al mercado español, del que salió hace ya un par de años. JOAQUÍN RIVERO renunció el martes a la presidencia de la inmobiliaria francesa Gecina, de la que controla un 16%. Esta decisión obedece, según él, al deseo de aprovechar las oportunidades que pueden abrirse en nuestro país ahora que “acaba un ciclo y empieza otro”. Pero todo apunta a que la relación con los restantes accionistas significativos se había vuelto insostenible y que su dimisión, supuestamente voluntaria, es la fórmula acordada para restituir la paz social en Gecina.
Los desencuentros entre Rivero y esos accionistas han sido muy importantes desde su acceso a la presidencia de la inmobiliaria francesa en noviembre de 2007. El nombramiento fue consecuencia del acuerdo por el que se retiró de Metrovacesa dejando el campo libre a la familia SANAHUJA, que aspiraba a hacerse con el control total de la compañía tras lanzar una opa sorpresa. En una segunda fase, Metrovacesa renunciaría a su 27% de Gecina a cambio de activos valorados en 1.800 millones, pero el canje nunca materializó porque, en febrero de 2009, Rivero utilizó sus poderes para abortarlo. La crisis estaba entonces en pleno apogeo y Metrovacesa había caído en manos de sus acreedores, entre los que se encontraba lo más florido de la banca nacional, con Santander, BBVA, Banesto y Caja Madrid a la cabeza.
Ninguno de ellos vio bien la ruptura unilateral del pacto y unieron su descontento al de Predica, la aseguradora de Crédit Agricole, que tiene un 8% en Gecina y recelaba desde hacía tiempo de algunas decisiones de Rivero. La más llamativa fue la compra del 49% de la inmobiliaria Bami a BAUTISTA SOLER, su socio de toda la vida y que además posee otro 16% en Gecina. La Asociación para la Defensa de los Accionistas Minoritarios (Adam) consideró fraudulenta esta operación por el “excesivo” precio que se había pagado (108 millones), teniendo en cuenta la mala situación del sector inmobiliario español.
Una china en el zapato
Rivero alegó en su defensa que la adquisición de Bami contó con informes favorables de tres bancos de inversión y otras tantas consultoras inmobiliarias. Sin embargo, eso no satisfizo a Adam, que está presidida por COLETTE NEUVILLE, cuyas frecuentes protestas contra la presencia de Sacyr Vallehermoso en Eiffage fueron un auténtico quebradero de cabeza para LUIS DEL RIVERO y a la postre contribuyeron a su salida de la tercera constructora francesa.
Enemigo íntimo
Tampoco se ha privado de criticar a Joaquín Rivero su antecesor en el cargo, ANTOINE JEANCOURT-GALIGNANI, que sigue siendo consejero y, según quienes le conocen, no ha digerido aún la pérdida de la presidencia de Gecina. Informaciones publicadas el año pasado en España acusaban abiertamente a Galignani de haber utilizado sus amplios contactos empresariales y políticos (entre otras cosas, estuvo al frente del Banco Suez y de la Bolsa de París) para crear un clima de opinión contrario a Rivero.
La opa evitada
La entrada de este en Gecina ya había sido objeto en su momento de una intensa polémica porque su participación, junto a la de Soler, supera el límite establecido en la legislación francesa para lanzar una opa. A ambos les costó convencer a las autoridades de que no pensaban actuar de forma concertada, aunque operaciones como la de Bami no han ayudado precisamente a disipar las sospechas.