Opinión
Las gansadas del petróleo
Por Amparo Estrada
El Brent Goose es un tipo de ganso. La Shell utilizaba nombres de aves para denominar a sus distintas clases de crudo. Así que le puso “Brent” al que se extrae del Mar del Norte, quizá porque el carácter de ese mar abierto del Atlántico
es tan malo como el del ganso: arrogante, impredecible, de terribles tormentas, fortísimas corrientes irregulares, navegación peligrosa, frío extremo, lluvia y niebla permanentes… Pero con una profundidad media muy baja, de 95 metros, ideal para minimizar los costes de la industria petrolera. De hecho hay sitios del Mar del Norte de sólo 25 metros donde se han localizado restos de mamuts.
Por su ligereza (sólo un 0,37% de sulfuro), el Brent es un petróleo especialmente indicado para producir gasolina y su precio es la referencia del 65% de todas las variedades del crudo mundial. El Brent del Mar del Norte es el precio de referencia para la producción de Europa, África y oriente Medio y se establece, en dólares, mediante opciones y futuros en un mercado oficial en Londres. Hoy, el precio del Brent hace honor a la etimología de su nombre: impredecible, tormentoso, de fortísimas corrientes irregulares… Una gansada.
En los últimos meses, y especialmente en la última semana, el precio del petróleo está empezando a recordar a la peor época de crisis económica global tras la II Guerra Mundial de que hay constancia en los países occidentales: los últimos años setenta y primeros ochenta. Aunque no es cierto que estos últimos días se hayan marcado cotas históricas –1980 permanece como el pico histórico si se calcula el precio de hoy del petróleo con la inflación y tipos de entonces– sí lo es que el panorama por delante puede que acabe realmente determinando nuevos máximos.
Lo que empuja
¿Qué es lo que está provocando el aumento del precio? ¿La escasez? ¿La avidez de los países productores? ¿Nuestro consumo? ¿El de los nuevos países hiperconsumidores como China e India? ¿Y qué pasa si otros países en desarrollo y con poblaciones enormes empiezan una industrialización acelerada? ¿Es por el escaso desarrollo de las energías renovables? ¿Porque los Estados incrementan los precios finales con grandes impuestos? ¿Sabían que en España más de la mitad del precio del litro se lo lleva el Estado en forma de tasas? ¿Hay algún otro producto sometido simultáneamente a tantas presiones externas sobre su precio? ¿Las mandarinas, por ejemplo?
Otra cosa cierta, y no muy conocida, es que en este siglo España consume cada vez menos gasolina (carburantes en general, incluyendo gasóleo, para uso automovilístico), a pesar de que se han matriculado muchos más vehículos (salvo en 2007, cuando empezo la desaceleración económica). ¿La razón? Que los coches son ahora más eficientes. Aunque la proliferación de todoterrenos pueda echar al traste este avance. Según los expertos, si los países occidentales utilizasen vehículos de bajo consumo o híbridos y en Estados Unidos se aplicasen las normas europeas de utilización y eficiencia europeas, podríamos ahorrar el 20% del consumo mundial.
Llenar el depósito
Cuando acudimos a la gasolinera a llenar el depósito nos encontramos con dos elementos negativos: la factura y la constante pelea con esas mangueras casi rígidas que casi nunca llegan holgadas a la boca del depósito y de las que tienes que tirar con toda tu fuerza.
¿Sólo nos debe preocupar la subida del crudo por el coche? En absoluto. Nos afecta en todos los aspectos de nuestra vida cotidiana: desde una camisa hasta la lavadora, bien porque utilizan derivados del petróleo o porque el transporte o el coste de la energía para producirlos se encarece.
Y llegamos a un elemento con el que nadie contaba hace unos años: que la producción de biocombustibles acabara provocando problemas. Nuestro amigo Simon (Simon Johnson, economista jefe del FMI) es una de las voces que está lanzando claras advertencias (junto con la ONU o la FAO): “Estados Unidos y Europa deberían repensar su estrategia de promoción de los biocombustibles”. El auge de los biocombustibles ha contribuido –aunque no es la única causa– al aumento del precio de los alimentos y a la escasez de tierras cultivables. El Banco Mundial prevé que el aumento de los alimentos originará problemas sociales en 33 países.
A la hora de buscar culpables, se pueden encontrar muchos, pero ni hay que acabar con los biocombustibles ni hay que acusar de todo al gigante asiático. China, con una población que cuadruplica a la de EEUU, no representa más que un 8% de la demanda mundial de petróleo mientras que EEUU sobrepasa el 25% y la Unión Europea el 18%. Aunque en el aumento futuro, la mitad del crecimiento se deberá a China e India, según la Agencia Internacional de la Energía.
Eficiencia energética
En el Foro Internacional de la Energía, que se celebra en Roma esta semana, se va a hablar mucho de producción, de precios y de eficiencia energética. Reducir la dependencia del petróleo es la vía más eficaz. Porque nos vamos a tener que acostumbrar a vivir con precios altos del oro negro. Mahmud Ahamadineyad, presidente de Irán, ya ha avisado: “ni siquiera un precio de 115 dólares el barril refleja el verdadero valor del petróleo. Es un bien estratégico y debe alcanzar su valor verdadero” .
Oyendo esta sentencia, uno podría pensar que el valor verdadero del petróleo viene a ser como el amor verdadero. Algo que casi todos persiguen y que pocos alcanzan. Tengo la impresión de que como la OPEP se decida a perseguirlo, vamos a tener precios récord mucho tiempo.