Opinión
La Historia es un arma cargada de futuro
Por Manolo Saco
El nombramiento de Pérez Rubalcaba como ministro de Interior no le ha gustado nada al PP, nombramiento que todos interpretamos como el movimiento de un peón clave en la próxima partida de la negociación de paz con ETA. Mariano Rajoy ya adelantó que no se fía de él. Y a continuación, Ángel Acebes, aquel ministro del Interior con Aznar, no sé si lo recordáis, aquel experto en terrorismo que no se enteró de las tramas islámicas que culminaron en la mayor matanza de la historia de España, este experto, digo, aseguró a continuación que Rubalcaba es “el peor interlocutor posible”.
Lo que le preocupa a Acebes, no seáis mal pensados, no es que el nuevo ministro pueda acelerar el punto final a la existencia de ETA, con el consiguiente descalabro electoral futuro del PP, como anda diciendo por ahí un tal Manolo Saco. No, señor. Al peculiar experto en terrorismo del Partido Popular lo que le preocupa es esa facilidad de Rubalcaba para ceder como un junco, para vender a su madre si es preciso, para “conseguir cualquier objetivo como sea”.
Y la extrema derecha no está dispuesta a que los rubalcabas paguen “ningún precio político”, vago concepto que al fin nos van despejando, y que consiste, más o menos, en que no hay más negociación posible que la rendición de ETA. Cuando abandonaron el gobierno, los muchachos de Aznar dedicaron varios días frenéticos a triturar documentos “sensibles” e incómodos en manos de los socialistas que les habrían de suceder. Pero no se les ocurrió que para borrar el rastro de sus desmanes y torpezas había que quemar, además, las hemerotecas. Y más aún el diario El Mundo que actuaba de cuaderno de bitácora del hombrecillo insufrible gracias al confesionario privilegiado del Padre Pedro J. en las canchas de pádel. Y es que las hemerotecas son como la Historia: un arma cargada de futuro, parafraseando a Gabriel Celaya. Demos, pues, un breve paseo por las hemerotecas.
-- Era un 16 de septiembre de 1998, y ETA decretaba una tregua. En la prensa del 6 de noviembre de ese mismo año se adelanta la noticia de que el gobierno de Aznar, como primera muestra de su buena voluntad, traslada a 42 presos de la banda terrorista a centros penitenciarios del País Vasco y Navarra, a casi cien más a prisiones ubicadas en provincias limítrofes con el País Vasco, así como presos en Canarias a centros de la península.
-- Cuando al fin se hace público el deseo de dialogar con los terroristas, y en vista de las Navidades cercanas, que tanto invitan a la concordia y al amor entre los buenos cristianos, leemos en El Mundo que el gobierno estudia nuevos traslados de presos de ETA, sobre todo desde Canarias, Baleares, Ceuta y Melilla, para que la comunicación con sus familiares sea menos penosa.
-- El País del 4-05-1998: Según Aznar, “merecería la pena hacer el esfuerzo de la generosidad si con ello conseguimos la paz”.
-- El País del 5-11-1998: El portavoz del Gobierno, Josep Piqué, aclaró ayer que la voluntad del Ejecutivo es mantener contactos “directos” con ETA. “Si se trata de contrastar la voluntad de diálogo de ETA, habrá que hacerlo directamente con la organización armada”. Además, el presidente del Gobierno ya ha elegido a sus interlocutores. Entre ellos están el secretario general de la Presidencia, Javier Zarzalejos, y el secretario de Estado de Seguridad, Ricardo Martí Fluxà.
-- El País del 1-11-1998: Aznar no exigirá a ETA entregar las armas pero sí el abandono de la violencia. El Gobierno perfila una negociación basada parcialmente en el precedente de ETA político-militar.
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Vosotros os esteréis preguntando: ¿qué podrá hacer Rubalcaba que no hayan hecho ya los chicos de Aznar? ¿Conseguir la paz, quizá?