Opinión
Intercambio de cromos
Por Amparo Estrada
Decenas de padres, acompañados por sus hijos de entre 8 y 12 años, se juntan los domingos por la mañana en el barrio de Quintana, en Madrid. Hay una reunión similar en casi todas las ciudades españolas a la misma hora. ¿Se trata de una secta? No, pero lleva a cabo un ritual que se repite domingo a domingo, año tras año. Es el comportamiento ancestral de intercambio de cromos. Y, por supuesto, los de la Liga de Fútbol se llevan la palma. Cuando estaba en la Liga española, conseguir el cromo de Ronaldo era casi imposible: el intercambio venía a ser de este porte: “Te cambio 20 cromos por uno de Ronaldo”. El cambalache dura horas y depende mucho de la habilidad negociadora de cada uno.
Ahora, el vicepresidente Solbes ha ido a la plaza de Quintana y nos ha intercambiado los cromos. Ha dicho que, como en 2009 va a continuar existiendo la deducción de los 400 euros en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), no hace falta deflactar la tarifa del impuesto. Se trata de un intercambio que, aunque no se ha negociado sino que viene impuesto, beneficia a las rentas bajas, pero no a las rentas altas.
Deflactar significa que se actualizan las bases imponibles del impuesto para que no se pague más solo por el efecto de la inflación. La base imponible es, de forma simplificada, la suma de nuestros ingresos menos los límites mínimos personales y familiares y las aportaciones a planes de pensiones. Si no se incrementan en la tarifa del IRPF las cuantías de la base imponible en función de la inflación, pagaremos más impuestos.
Subida salarial
El próximo mes de enero, con suerte, nos subirán el sueldo al menos un 2% –que es el objetivo de inflación para el año que viene–. Esa subida, en realidad, no significa que vayamos a ganar más y que aumente nuestro poder adquisitivo, solo intenta que no perdamos capacidad de compra incrementando la cuantía de nuestro sueldo en lo que se supone que van a subir los precios, por lo que no deberíamos pagar más impuestos por una subida salarial que no es real en la práctica.
Por ejemplo, una persona que gane 30.000 euros este año y al que le suban el sueldo un 2% en 2009 significa que ganará 30.600 euros, pero su poder adquisitivo no se incrementará. Como no se va a deflactar la tarifa del IRPF, los que tengan una base imponible de 30.000 euros pagarán en el IRPF el año que viene 168 euros más.
Si la base imponible es de 20.000 euros, se pagarán 112 euros más en el Impuesto sobre la Renta del ejercicio que viene. Con una base imponible de 40.000 se abonarán a Hacienda 295 euros más y si es de 50.000 euros se tendrán que dar al fisco 370 euros más que lo que realmente debería pagar si se hubiese deflactado la tarifa.
Los que ganan
Hasta ese nivel de renta, la diferencia que sale a pagar de más en el Impuesto sobre la Renta sólo por el efecto de no deflactar la tarifa no supera los 400 euros, y eso es lo que lleva al Ministerio de Economía y Hacienda a asegurar que una cosa compensa la otra. En parte es así y, de hecho, para las rentas bajas les es más beneficiosa la deducción de los 400 euros que la deflactación de la tarifa.
Sin embargo, la deflactación no sólo debe aplicarse a la tarifa sino que también deberían actualizarse conforme a la inflación los mínimos personales y la reducción por rentas del trabajo.
La conclusión es que, aún teniendo en cuenta el mayor pago de impuestos que supone no deflactar la tarifa ni el mínimo personal, la deducción de 400 euros le es más rentable a las rentas inferiores a 40.000 euros.
Los que pierden
A partir de 50.000 euros de base imponible ya se pierde dinero, porque no deflactar significa pagar 413 euros más, es decir, que la deducción de los 400 euros no lo compensa por completo. Y para rentas de 60.000 euros, el incremento fiscal por no actualizar tarifa y mínimo personal supondrá el año que viene pagar 558 euros más, es decir, 158 euros por encima de la deducción de 400 euros.
A ello hay que añadir, no obstante, dos matizaciones: las rentas muy bajas no alcanzan la deducción de los 400 euros porque sus retenciones no llegan a esa cantidad. Y no hay por qué dar por hecho que deban intercambiarse los cromos: el Gobierno podría deflactar el impuesto y mantener también la deducción de 400 euros.