Opinión
Un marrón menos para el Banco de España
Por Vicente Clavero
Al Banco de España, que está acostumbrado a poner la lupa sobre los demás pero no a mojarse en la gestión, le quemaba en las manos Caja Castilla La Mancha (CCM). Y ha apartado de sí ese cáliz en cuanto alguien ha hecho una oferta medianamente presentable por la única entidad financiera intervenida. Aunque el plazo duraba hasta el 20 de noviembre, FERNÁNDEZ ORDÓÑEZ tenía mucho interés en que el expediente se resolviera pronto. Las dos únicas propuestas presentadas llegaron el viernes y apenas 72 horas después, el martes, la decisión ya estaba tomada.
La adjudicación a Cajastur (una institución pequeñita, con 358 oficinas y menos de 2.000 empleados) es sin duda un espaldarazo para su presidente, MANUEL MENÉNDEZ. Sin embargo, pese a las abiertas alabanzas de las que el trabajo de éste ha sido objeto en las últimas horas, difícilmente se habría salido por sí solo con la suya. El hecho de que tanto el Principado como la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha estén en manos socialistas ha constituido un lubricante fundamental para que la cosa ruede. Era muy delicado que CCM cayera bajo un poder político distinto del que la empujó al desastre.
Cajastur, en su oferta, ha puesto un extremado celo en no molestar más de la cuenta, aun a costa de alambicar en extremo la operación. Se mantendrán la Asamblea, la marca, la obra social y en términos generales también el empleo, porque las duplicidades son muy pocas. Pero el negocio mollar, el menos contaminado por las incautas inversiones realizadas en tiempos de HERNÁNDEZ MOLTÓ, quedará bajo el control de los asturianos, que no en vano son los que compran.
Las cajas de ahorros tenían el objetivo de atenuar en la medida de lo posible el coste que el tránsito acarreará y que depende de cómo evolucionen en el futuro los activos malos de CCM. Sí han puesto un tope para la contribución de su fondo de garantía, que se nutre de aportaciones de todo el sector, destinadas a afrontar situaciones de crisis: alrededor de 2.000 millones.
Decepción vasca
Que Cajastur se haya llevado el gato al agua ha dejado con un palmo de narices a la BBK, cuyo interés por CCM era sincero y antiguo. La perspectiva de una eventual fusión con la Kutxa, que fracasó en vísperas de las últimas elecciones autonómicas pero no está definitivamente descartada, ha debido jugar en su contra. Para MARIO FERNÁNDEZ, presidente de BBK, es un clamoroso desaire, del que sin duda tendrá tiempo de resarcirse.
Unos no y otros tampoco
Ha habido entidades que se han resistido como gato panza arriba a pujar por CCM, al entender que no es precisamente una perita en dulce. El Banco de España insistió mucho ante la Caixa y ante Ibercaja, que sin embargo no dieron su brazo a torcer. El candidato ideal para el gobernador, la malagueña Unicaja, se autoexcluyó antes incluso de la intervención. Cajasol, por su parte, fue disuadida de participar en un proceso que a la postre podría indigestársele.
Un banco por en medio
Se da la circunstancia de que, en la práctica, el negocio de CCM se lo va a quedar el Banco Liberta, descendiente del Banco del Noroeste, que perteneció al grupo Rumasa, y ahora es propiedad de Cajastur. En las prácticas financieras españolas cabe que una caja compre un banco, pero no que un banco compre una caja. Aunque siempre se podrá alegar que lo que adquiere Cajastur son sus activos, mientras deja intacta su carcasa.