Opinión
El nombre de las cosas
Por Begoña Huertas
La palabra INDIGNACIÓN ya se ha convertido en una consigna, una posición, un movimiento que crece. El término ANTISISTEMA engloba ya a adultos, con carreras, con casas, con facturas que pagar. La DEMOCRACIA, que parecía reducirse a votar cada cuatro años, gana de golpe en posibilidades: impedir que políticos corruptos vayan en las listas, modificar la ley electoral, aumentar la participación ciudadana utilizando las nuevas tecnologías.
Las reivindicaciones que se leen en las pancartas o en los diversos manifiestos de los grupos que forman el movimiento 15M muestran también la indignación por la salida de la crisis a base de recortes sociales mientras las grandes fortunas siguen enriqueciéndose. Se pide un gobierno que vele por el interés general de los ciudadanos. Son reivindicaciones de IZQUIERDA y sin embargo este término se evita como la peste.
Las empresas de naming se ocupan de buscar nuevos nombres para nuevos objetos, y a menudo se vuelven locos buscando nombres originales para distinguir aparatos que son iguales: IPad, PlayBook, TouchPad. El movimiento 15M por el contrario trata de limar diferencias y encontrar un único nombre que asimile distintas sensibilidades. Pero me llama la atención cómo se insiste en afirmar que son gentes de derechas y de izquierdas, o ni una cosa ni la otra. ¿De verdad? Quizás en el fondo el nombre no importe, pero la negación de la dualidad izquierda/ derecha es una victoria del neoliberalismo tan clara… que asusta.