Opinión
Pozo de nieve de Cuelgamuros
Por Ciencias
Con ciencia viajera por PEPE CERVERA
Calor en verano ha hecho siempre, y los españoles de antaño eran tan dados a refrescarse como los de hoy. Sólo que antes del siglo XX no había refrigeradores ni aire acondicionado, así que para obtener frío había que usar los recursos de la naturaleza. El hielo y la nieve son abundantes, sobre todo en las montañas, pero aparecen en invierno, cuando no se necesitan. Una solución obvia es almacenarlos cuando están disponibles y usarlos cuando hace falta.
Así aparecieron los Pozos de Nieve, que suministraban a las ciudades. Son pozos grandes y profundos situados en zonas de montaña, frecuentemente cubiertos por un cobertizo para evitar la insolación. Durante la época de nieves se llenaban y se cubrían con paja para que la sombra, el aislamiento y su propio frío los preservaran hasta el verano. Luego, con el calor, se extraía el hielo, se empaquetaba con paja y se transportaba. Los ricos (el proceso no era barato) usaban la nieve para refrescarse y para confeccionar helados y batidos. Uno de estos pozos puede visitarse en la bajada del pico Abantos hacia Cuelgamuros, sobre el Monasterio de El Escorial (Madrid). Y dar gracias por la invención de las neveras.