Opinión
Ayuso, Clavijo, Jiménez y el poder del perro

Directora corporativa y de Relaciones institucionales.
-Actualizado a
“Libra de la espada mi alma, del poder del perro mi vida" (Salmo 22:20)
Hay un mantra soterrado en el oficio del periodismo ("soterrado", digo, porque a las altas audiencias televisivas no se les critica en público): cuando das una entrevista, opinas o te incluyes en la escaleta del programa de Iker Jiménez, llámese Cuarto Milenio u Horizonte, dicen que tu credibilidad baja enteros, aunque se respete tu necesaria nómina porque el pluriempleo va de eso.
La que fue emisión estrella de la Cadena Ser o de Cuatro, tratando de emular al mítico Más allá (TVE) del psiquiatra Jiménez del Oso sobre realidades que escapan a nuestra comprensión -"misterios", decían-, ha degenerado hasta convertirse en el cajón desastre de todas las conspiraciones políticas tejidas a base de bulos, manipulaciones y ataques gratuitos contra quienes te dan la espalda por puro respeto al oficio o al derecho constitucional a la información de los y las ciudadanas.
Como tantas personas amantes del noir, del misterio, del gato negro de Poe, del Cthulhu de Lovecraft o de las incógnitas sobre esas áreas de nuestro cerebro nunca descifradas o incomprensibles, yo también escuchaba a Jiménez y atendía concentradísima a los episodios sobre las Caras de Bélmez (Jaén) o las cacofonías dolientes del Hospital del Tórax para tuberculosos en Terrasa (Barcelona). Es cierto que con los años y los datos contrastados, las explicaciones racionales se van imponiendo al misterio paranormal en la mayoría de los casos, pero oigan, que nos quiten lo bailado a Jiménez del Oso, a Jiménez a secas -y lo cobrado, en su caso- y a esta plumilla.
El género sobrenatural ha existido siempre, porque los seres humanos somos una parte ínfima del universo y cuando más sabemos, menos conocemos de lo que pintamos aquí, aunque ahora asistamos a la estrambótica demostración de fe de quienes se creen tan por encima del resto que idean conspiraciones supranacionales y multilaterales contra ellos. Y a su lado está siempre Iker Jiménez, el mismo que dio pábulo al bulo de los cadáveres inexistentes del parking de Bonaire (Aldaia) durante la tragedia de la DANA en Valéncia; como si las víctimas de la negligencia e incompetencia de un Govern encabezado por Carlos Mazón no fueran suficientes. El análisis de Verifica RTVE sobre el bulo de Bonaire alentado y difundido por Jiménez da cuenta de la magnitud de la crueldad de los partidos antidemocráticos y sus terminales mediáticas, incluidas las redes sociales, para alcanzar el poder como sea.
Por eso, el presidente de Canarias eligió el programa de Iker Jiménez para contar esa conspiración que dice que el Gobierno de Sánchez organizó contra él y contra los ciudadanos/as de las Islas con la complicidad de la OMS, de más de 20 países y de la Comisión Europea. Una conspiración sobrenatural en un programa ídem que obedece más a la pataleta de un presidente autonómico consciente de que no ha estado a la altura y ahora no sabe cómo arreglarlo; o sí cree que sabe: ratas, positivos falseados, información oculta para desasosiego de los ciudadanos, oscuridad… ¿Adónde iba a ir Clavijo si no es al programa de Jiménez que le daría el tiempo suficiente para contar un relato imposible que, como a tantos episodios paranormales, desmienten la razón pura y hasta la impura?
Clavijo, Ayuso, Florentino Pérez… Toda la semana escuchando a personajes que se creen tan por encima del resto de seres humanos que provocan el levantamiento de instituciones internacionales en su contra, de la prensa entera de todas las líneas editoriales para hundirlos, de la fauna rodeora para llevarles a nado un virus letal, de gobiernos de otros países para violentarlos e impedirles celebrar actos y tomar tequilas patrocinados (pagados) por no se sabe quién,… Y al fondo, siempre, Pedro Sánchez, con un poder que ya quisieran los dioses de todos los templos para dirigir semejante despliegue conspiracionista del que le acusan, desde México hasta Tenerife pasando por Bruselas, Estrasburgo y Ginebra, sede de la OMS. Iker Jiménez va a tener pronto el especial apocalíptico de su vida, y no se lo vamos a reprochar.
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