Opinión
El primo de Zumosol
Por El Gran Wyoming
El que tiene un primo tiene un tesoro. El problema de Rajoy es que por más que la familia le echa una mano, él lo estropea todo por elevación. Exagera. Le ocurrió cuando protestó por la legalización masiva de inmigrantes al afirmar que no eran un millón los ilegales, sino millón y medio, en un lapsus de memoria que le impidió darse cuenta de que él era ministro cuando entró toda aquella gente. Al aumentar el número de inmigrantes, crecía en paralelo la negligencia de su gestión.
Ahora, con el tema de la memoria histórica afirma categórico que la cuestión no afecta a unos sólo: “Todo el mundo va a empezar a sacar muertos de las fosas”. ¿Todo el mundo tiene parientes en fosas comunes? Terrible. La ley era más necesaria de lo previsto y habrá, probablemente, que ampliarla.
Y esta semana, la bomba ecológica. Al confundir clima y meteorología, el tándem formado por “el candidato y su primo” (qué gran título para una comedia del tipo Dos tontos en apuros) deben estar en un sobresalto permanente. Se sorprenderán del gran cambio climático que supone la salida del sol después de la lluvia, y que por la noche haga más fresco que a la hora de la siesta. Visto así, el cambio climático es más variado y evidente, pero su solución más sencilla.
A Kojak le bastaba con ponerse un sombrerito cuando caía el relente. No me extraña que no le resulte alarmante. Ahora sólo cabe rezar para que el primo de Rajoy no se haga demasiado popular, les dé por hacer pareja artística, como los hermanos Kaczinsky, y sea él, precisamente, el asesor a la hora de formar esas decenas de gobiernos, mejores que el de ahora, que el candidato decía que podía formar sin pestañear. Vaya, acaba de ocurrir un cambio climático y ahora no sé si voy a poder coger la moto.