Opinión
Rosell y los funcionarios
Por Juan Carlos Escudier
Haciendo gala de un tacto de seda, el sindicato de ricos del país, que se hace llamar Consejo Empresarial para la Competitividad, ha esquivado con la elegancia de un maestro de esgrima el debate sobre si debían aumentar los impuestos que pagan. Al parecer, los millonarios querrían sacrificarse con un retrato ante Hacienda en el que saliera algo más que sus cejas, pero han evitado sugerirlo para no interferir en la pugna preelectoral que mantienen socialistas y populares. Es un detalle de neutralidad tan conmovedor que a cualquier persona sensible le pondría los pelos como escarpias.
En la polémica ha terciado el presidente de la CEOE, Joan Rosell, quien se mostró comprensivo con la petición de sacrificios a las grandes fortunas en estos momentos excepcionales –en otros, claro, no tendría sentido- siempre y cuando otros privilegiados de la sociedad como los funcionarios acepten lo que se les pide sin rechistar, que para eso nunca han hecho cola en las oficinas del INEM como todo hijo de vecino.
Lo de Rosell con los funcionarios merecería la atención de un psicoanalista. Quizás el de la patronal tuvo de joven algún conflicto en una ventanilla ministerial y le hicieron volver otro día porque le faltaba una póliza; o le suspendieron injustamente el examen de ingreso en el cuerpo de bomberos; o -vaya usted a saber- fue denunciado por un cartero insolente después de ser mordido por su perro. Sólo algún trauma de este tipo muy anclado en subconsciente explicaría la obsesión del de la patronal con los empleados públicos, de los que alguna vez ha explicado que su chulería constituye uno de los grandes males del país.
Colocar en un mismo plano a los que cobran de media 27.000 euros al año y a los que destinan esa misma cantidad a tratamientos capilares es de un rigor intelectual admirable. Sobre todo, teniendo en cuenta que ya sufrieron en 2010 un recorte medio de sus sueldos del 5% y que, por termino general, declaran a Hacienda el 70% más que los empresarios a los que Rosell representa. El jefe de la CEOE pide que todos remen más cuando algunos van en yate pescando un pez espada.