Opinión
¿A cuanto sale matar?
Por Manolo Saco
A Santísima Trinidad (¡vaya por Dios!) y a Eladio María (¡Virgen santa!) les han puesto una multa de 60 euros por el intento de agresión a Santiago Carrillo en un acto público en la Politécnica de Madrid el pasado octubre. Habían acudido a la Universidad, como hace setenta años ya hiciera su padre espiritual Millán Astray, a profanarla, a gritar su ideario intelectual favorito: “¡muera la inteligencia!” Se trata de dos valientes fascistas que le tiraron a la cabeza una papelera a un cobarde anciano de casi noventa años.
Me recuerda aquel camposanto de Portugal en el que, según la leyenda urbana, existe una lápida con la siguiente estela funeraria: «Aquí yace un cobarde gallego, muerto a manos de tres valientes portugueses». Santiago Carrillo está vivo gracias a que los valientes fascistas ya no son lo que eran y han perdido la antaño buena puntería en el noble deporte del tiro al rojo. Y los fascistas andan sueltos por la calle, sin que nadie les parta la cara de chulos, con apenas sesenta euros menos en el bolsillo, para poder contar a los cachorros de su camada lo barato que resulta en España asustar a los ancianitos.
Echemos cuentas: si tener la intención de matar a alguien se liquida con sesenta euros, ¿conseguirlo estará al precio de apenas un exceso de velocidad en autopista?
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(Meditación para hoy: antes de que la policía y la fiscalía negasen de una vez por todas que se hubiese cambiado la mochila bomba que no estalló en El Pozo el 11-M, Mariano Aznar se apuntaba a los delirios del diario El Mundo y su imaginativa trama etarra, hasta llegar a sugerir que a lo mejor había que suspender el juicio. Lo que en verdad parece es que José María Rajoy sí tiene suspenso ya el juicio. El poco juicio que le quedaba.)